Diagnóstico y tratamiento más cerca de casa: las estrategias de Chile, Argentina y el Perú para descentralizar la salud

Llegar a tiempo a un diagnóstico puede marcar la diferencia en la evolución de una enfermedad. Sin embargo, en América Latina, muchos pacientes todavía deben esperar meses para recibir atención, recorrer cientos de kilómetros o incluso mudarse a la capital para acceder a un tratamiento. Frente a estas barreras, países de la región buscan descentralizar sus servicios de salud con estrategias que permitan acercar el diagnóstico y la atención a quienes los necesitan.Durante el Roche Press Day, especialistas de Chile, Argentina y Perú compartieron con RPP experiencias desarrolladas en sus sistemas de salud para avanzar en esa dirección. Aunque con enfoques distintos, coinciden en un desafío central: no basta con contar con medicamentos y tratamientos, también es necesario organizar los servicios para que los pacientes accedan a ellos de manera oportuna. ¿Qué han logrado estos países y qué lecciones recoge nuestro país? Chile: garantías legales para acceder al diagnóstico y tratamientoChile cuenta, desde hace aproximadamente dos décadas, con el sistema de Garantías Explícitas en Salud (GES), un mecanismo que establece garantías de acceso, oportunidad, calidad y cobertura para 87 enfermedades priorizadas. Rige tanto para los afiliados al Fondo Nacional de Salud (Fonasa), el seguro público chileno (similar al SIS y EsSalud juntos), como para los de las Isapres, que son aseguradoras privadas.Luis Castillo, decano de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Autónoma de Chile, conversó con RPP y explicó que el sistema incluye cerca del 90% de las enfermedades oncológicas que afectan a los chilenos. Esto permite establecer plazos de atención y una ruta para acceder a exámenes, confirmación diagnóstica y tratamiento. Si un prestador no puede cumplir con la atención garantizada, el Estado debe derivar al paciente hacia otro prestador, ya sea público o privado.“Si a usted no la atienden en los tiempos y en la calidad que usted merece, hay una vía de reclamo. El Estado tiene que procurar darle una solución y debe mandarla a un segundo prestador, que puede ser público o privado y debe estar encauzada en 24 horas para resolver el problema”, señaló Castillo. El sistema contempla, además, la actualización de los tratamientos incluidos, a partir de evaluaciones de costo-efectividad.  Sin embargo, el modelo no ha resuelto todos los problemas. Castillo advierte que las enfermedades que no están cubiertas por las garantías explícitas todavía enfrentan importantes tiempos de espera. «En el GES está incluido el 70% de la carga de enfermedad de todos los chilenos. El 30% que no está genera una gran lista de espera quirúrgica y en especialidades médicas», reconoció. También persiste un gasto de bolsillo elevado, cercano al 34%, una parte importante del cual corresponde a medicamentos, indicó. Su recomendación para el Perú es priorizar las enfermedades con mayor impacto en la población y asegurar recursos para atenderlas oportunamente. “Mientras más precoz se hagan los diagnósticos, mientras más rápido se actúe, más sana está la población; mejor está la economía y el crecimiento del pueblo”, sostuvo.

Luis Castillo, decano de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Autónoma de Chile, conversó con RPP sobre las coberturas de salud en su país.
Luis Castillo, decano de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Autónoma de Chile, conversó con RPP sobre las coberturas de salud en su país. | Fuente: RPP

Argentina: fortalecer los centros de salud y llevar el tratamiento al domicilioEn Argentina, una de las estrategias para acercar los servicios a la población es fortalecer el primer nivel de atención mediante mecanismos de financiamiento vinculados tanto a la equidad como a los resultados. Martín Sabignoso, exviceministro de Equidad en Salud de ese país y consultor sénior en políticas de salud, explica que el programa SUMAR contempla transferencias de recursos a las provincias según las características de su población y de acuerdo con los resultados que alcanzan en acciones como la detección temprana de enfermedades y el seguimiento de pacientes con diabetes e hipertensión, entre otras. «El gobierno nacional transfiere recursos a provincias en función de equidad y logros de resultados sanitarios, pero también está verificando que los recursos lleguen a todos los centros de atención primaria. Y los centros tienen autonomía para decidir cómo invierten ese dinero adicional (…) Cada centro de salud recibe recursos adicionales por la calidad de servicios que brinda, es un incentivo y un círculo virtuoso donde un mejor desempeño significa más recursos financieros y fortalecimiento del centro de salud con equipamiento, actividades extramuros, recursos y población más satisfecha”, afirmó. Para Sabignoso, el financiamiento debe acompañarse de capacidades concretas: equipamiento, capacitación, herramientas digitales, protocolos y mecanismos de coordinación entre los centros de salud y los hospitales especializados. En oncología, esto supone fortalecer la detección temprana y acercar determinados tratamientos a establecimientos de menor complejidad o incluso al domicilio, siempre que existan las condiciones clínicas y técnicas necesarias. “No es un cambio de tecnología: el tratamiento existe, el medicamento existe, el cambio es organizativo. La innovación está en acercarlo a las personas”, resumió. Una experiencia que busca avanzar en esa dirección se desarrolla en el Hospital Municipal de Agudos de Bahía Blanca, ubicado a unos 700 kilómetros de Buenos Aires. Matías Mirofsky, subjefe del Servicio de Clínica Médica del establecimiento, explica que el hospital comenzó en mayo de 2023 con un modelo de hospitalización domiciliaria para pacientes con enfermedades agudas que ya podían continuar su recuperación en casa. Posteriormente incorporó el seguimiento de personas con enfermedades crónicas y, más recientemente, la administración domiciliaria de determinados tratamientos oncológicos, inicialmente para pacientes con cáncer de mama. Según Mirofsky, el modelo de atención domiciliaria para enfermedades agudas ha atendido a unos mil pacientes en tres años.El beneficio es doble: el paciente puede recibir atención en su entorno y el hospital libera camas para quienes requieren internamiento. “Tener un paciente en su domicilio tiene un costo 50% menor que tenerlo internado en el hospital”, afirmó Mirofsky. El especialista reconoce, sin embargo, que implementar la modalidad exige tiempo, evaluación y respaldo institucional. Pasar de la atención domiciliaria de pacientes agudos a la de pacientes crónicos tomó aproximadamente entre un año y medio y dos años.Por ello, recomienda comenzar con un caso, evaluar los resultados y ampliar progresivamente la experiencia. “La primera barrera es la decisión política de llevarlo adelante”, sostuvo. En su opinión, el reto para los sistemas públicos de la región es adaptar estas alternativas a sus propias necesidades y superar las resistencias al cambio. Perú: acompañar al paciente para acortar los tiempos de esperaEn el Perú, algunos hospitales en regiones ya prueban cambios similares a través de la “navegación oncológica”, una forma de acompañar a los pacientes con cáncer y a sus familias para que puedan moverse dentro del sistema de salud. Una persona del hospital, el navegador o la navegadora, los guía en cada paso: desde el tamizaje o la sospecha de cáncer hasta el inicio del tratamiento y su evolución posterior.Uno de estos casos es el del Hospital Nacional Carlos Alberto Seguín Escobedo, de EsSalud en Arequipa. María Julia Caffaro, gerente general de Roche Perú, explicó a RPP que la División de Oncología de ese hospital puso en marcha un proyecto de atención prioritaria y navegación para pacientes con cáncer. Roche ayudó a identificar los puntos críticos en la ruta del paciente, mientras que la iniciativa fue liderada por el hospital. “Son intervenciones sencillas que tienen que ver con mejorar lo que ya tenemos, optimizar los procesos que ya tenemos, pero que tienen un altísimo impacto. Y lo que pudimos observar es que hubo una reducción muy significativa en los tiempos de atención de los pacientes”, señaló.Según Caffaro, la primera cita oncológica pasó de demorar 20 a 2 días; la evaluación prequirúrgica, de 60 a 10 días; las interconsultas para definir el estadio y el plan de tratamiento, de 37 a 8 días; y el acceso a radioterapia, de 35 a 5 días. “Cuando hablamos de oncología, el tiempo cuenta y cuenta mucho, porque hay una gran diferencia entre llegar a un diagnóstico o un estadio temprano versus un estadio avanzado. Y esta diferencia tiene que ver con las tasas de respuesta, las tasas de curación, la sobrevida que puede tener ese paciente. Navegar mejor significa diagnosticar y tratar antes, y tratar antes significa darle una expectativa muy diferente a un paciente que fue diagnosticado con cáncer”, afirmó.Un modelo parecido se aplicó en un hospital de EsSalud en Junín. Allí, el programa «La Salud que Queremos», de Roche, ayudó a coordinar al hospital con la Dirección Regional de Salud y una asociación de pacientes. “A la fecha son 450 pacientes que fueron incluidos, acompañados y navegados en el sistema a través de este proyecto. Hubo un ahorro muy significativo de 2.2 millones de soles; estos son ahorros fundamentalmente de hospitalizaciones que fueron más cortas o que se pudieron prevenir”, detalló Caffaro. Sobre enfermedades como el cáncer de mama, Caffaro señaló que el sistema de salud aún tiene tareas pendientes para detectar la enfermedad a tiempo. En el Perú, solo el 18.1% de las mujeres de 40 a 69 años se realizó al menos una mamografía en los últimos dos años, según la ENDES 2025. Por eso, Caffaro resaltó la urgencia de que las mujeres tengan facilidades reales para hacerse sus controles anuales, incluso desde sus centros de trabajo; que los establecimientos del primer nivel cuenten con los equipos para el tamizaje; y que exista una buena derivación hacia los hospitales cuando haya una sospecha. “Octubre es un mes súper importante [Mes de la Sensibilización sobre el Cáncer de Mama]. Necesitamos concientizar sobre la importancia de cuidar de la salud y la importancia de los controles anuales para mujeres (…) Muchas veces pasan cosas que son simples, pero que suceden: que una mujer se hace un control de tamizaje, pero después no tiene tiempo para ir a buscar el resultado y el resultado no le llega a su casa. Entonces, entre la prueba de tamizaje y la entrega del resultado pueden pasar dos meses y ahí también son tiempos que vamos perdiendo», mencionó la especialista. Para Caffaro, invertir en salud no se limita a que las tecnologías innovadoras estén disponibles, sino que también implica fortalecer capacidades y generar evidencia para tomar mejores decisiones. En esa línea, planteó identificar los costos evitables para lograr un sistema “que garantice un acceso equitativo, independientemente del código postal donde vive un paciente, y que sea sostenible”.

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