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El sistema de pagos peruano atraviesa un punto de inflexión. Durante el 2024, la Cámara de Compensación Electrónica (CCE) conectó a más de 26 millones de cuentas y procesó más de 294 millones de transferencias por un valor superior a S/ 473 mil millones, un crecimiento que demuestra la velocidad con la que se está masificando el uso de pagos inmediatos en el país.
Solo en agosto de este año, la red superó los 50 millones de operaciones mensuales, un hito que consolida al Perú como uno de los ecosistemas más dinámicos de la región. En este proceso, Mastercard trabaja junto a la Cámara de Compensación Electrónica (CCE) en la modernización tecnológica y en la interoperabilidad del sistema de pagos. “El 90% de las operaciones se procesan en menos de un segundo”, afirma Thiago Dias, Cluster Lead Chile, Perú y Bolivia en Mastercard. “La interoperabilidad ha eliminado barreras y simplificado la experiencia del usuario, permitiendo que millones de personas adopten los pagos digitales como parte de su vida cotidiana”, sostiene.
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El funcionamiento 24/7 del sistema, con un nivel de continuidad del 99,9%, ha sido posible gracias a la renovación de la infraestructura tecnológica y al monitoreo constante del flujo transaccional. Cristian Castañeda, gerente general de la CCE, explica que la prioridad ha sido garantizar eficiencia y estabilidad, incluso en los picos de demanda. “El desempeño de la cámara es fruto de una arquitectura moderna y de procesos que evolucionan constantemente. Para 2026 estimamos superar los 800 millones de operaciones anuales, lo que nos exige avanzar hacia un modelo predictivo apoyado en ciencia de datos y ciberseguridad avanzada”, comenta.

Ambas instituciones coinciden en que el crecimiento debe sostenerse sobre tres pilares: resiliencia operativa, seguridad e innovación. Mastercard trabaja junto a la CCE en una certificación de ciberseguridad que elevará los estándares del ecosistema local y alineará a las entidades participantes con las mejores prácticas internacionales. Además, la cámara implementa una plataforma antifraude con ‘scoring’ en tiempo real, actualmente en fase de entrenamiento, que permitirá reforzar los mecanismos de prevención y respuesta ante transacciones sospechosas.
El avance tecnológico también se refleja en la consolidación del QR dinámico interoperable, que ya representa el 13% del volumen procesado por la CCE y permite pagos ‘account-to-account’ (de cuenta a cuenta) con abono inmediato en cuenta. Este desarrollo amplía la red de pagos entre bancos, cajas, financieras y billeteras digitales, que hoy suma 38 entidades conectadas. “Nuestra colaboración con la CCE busca fortalecer la interoperabilidad, mejorar la experiencia del usuario y asegurar que cada transacción sea más rápida, segura e inclusiva”, añade Dias.
La hoja de ruta conjunta contempla también el despliegue de transferencias inmediatas masivas —que facilitarán el pago de planillas, CTS o proveedores— y un modelo multialias, es decir, un sistema que permitirá vincular cuentas mediante celular, DNI o correo electrónico. Con ello, la CCE pasará de ser un operador de infraestructura a convertirse en un orquestador inteligente del sistema financiero, capaz de anticipar riesgos y garantizar un servicio sin fricciones.
“El crecimiento que estamos viendo es sin precedentes: más volumen, más velocidad y más diversidad”, concluye Castañeda y añade que el objetivo es consolidar un ecosistema interoperable, inclusivo y 100% digital hacia 2030, preparado para responder a las nuevas formas de pago y a las exigencias de los usuarios.
