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Neisser Banout no planeaba ser comediante, tampoco imaginaba que terminaría recorriendo países con un show propio y ,ucho menos que Lima sería una de sus próximas paradas. Pero su historia, como buena rutina de stand up, tiene giros inesperados, momentos incómodos y, sobre todo, mucha verdad. Verdad que la ha llevado a conquistar lugares impensables y a ganarse el corazón de todas las lesbianas que la siguen y de las mujeres heterosexuales también, algo de lo que se siente totalmente orgullosa.
“Yo estaba estudiando administración de empresas. Antes quería ser médico. Nunca pensé en hacer contenido ni en subirme a una tarima”, cuenta. Todo empezó, casi sin querer, entre 2018 y 2019, cuando comenzó a escribir en Twitter (hoy X) en medio de un momento personal complicado. Lo que parecía un desahogo terminó conectando con miles de personas. “La gente se sentía identificada y yo ni siquiera sabía que estaba haciendo comedia”, dice.
Ese primer impulso la llevó a abrirse camino en otras plataformas como Instagram, TikTok y YouTube. El crecimiento fue rápido, casi absurdo, recuerda. Y ahí entendió que tal vez ese no era el plan original, pero sí una oportunidad.
El siguiente paso, y uno de los más difíciles, fue enfrentarse al escenario. “Soy muy tímida, muy penosa. Cuando me dijeron que el stand up era pararte frente a gente que te mira fijamente… pensé: esto es lo peor del mundo”, admite. Pero lo hizo igual. Y algo cambió. “Descubrí una chispa que solo aparece cuando estoy en la tarima. Esa persona no existe en otro espacio”.
Hoy, esa versión suya es la que la ha llevado a girar por distintos países de Latinoamérica, con un público que va mucho más allá de Venezuela. “Yo juraba que solo me seguían venezolanos, pero cuando salí de gira me di cuenta de que había gente de Perú, Colombia, República Dominicana… y todos entendían lo que decía”.
Su comedia parte de lo personal. Habla de su vida, de su familia, de su identidad. Neisser es abiertamente lesbiana y ese también es un eje de su discurso, aunque, como aclara, no es el único. “No es que hable solo de eso, es que es mi perspectiva. Pero hay muchas cosas en común. Muchas mujeres se sienten identificadas con lo que digo, más allá de la orientación”.
En un contexto como el venezolano, donde estos temas aún generan resistencia, el riesgo era evidente. “Tenía miedo de que la gente no fuera, de que alguien se molestara. Pero pasó lo contrario: la gente que va a mis shows quiere escuchar eso”.
Su público, dice, es mayoritariamente femenino (un 80%) y eso le encanta. “Voy a mis shows y son cien mujeres y dos hombres. Y esos dos hombres también la pasan bien”, bromea. Su estilo evita el ataque directo o la incomodidad gratuita: apuesta más por la identificación que por la confrontación.
El espectáculo que traerá a Lima, “Desquiciada”, es el mismo con el que giró el año pasado y que pronto convertirá en especial. Una rutina que nació en una sola noche de escritura intensa junto a una amiga comediante. “Estuvimos desde las cinco de la tarde hasta las dos de la mañana. Yo me estaba desahogando y de ahí salió todo el show”.
Más allá del humor, Neisser entiende la comedia como un espacio casi terapéutico. “Estar en una sala llena de gente riéndose… eso es sanador. Es una energía muy bonita”.
Su llegada a Perú no es casual. Era un destino pendiente. “El año pasado quería ir, pero no pude por temas de papeles. Este año lo logré y estoy demasiado emocionada. Nunca he ido, ni de visita”. La expectativa, además del show, pasa por la comida. “Sé que tienen una gastronomía increíble. Yo amo comer. Siento que puedes conocer un país a través de su comida”.
El 8 de mayo será su primer encuentro con el público peruano, ese que, según dice entre risas, no ha dejado de reclamarle su visita. “Siempre me escribían: ‘¿y tú crees que en Perú no hay lesbianas?’”.
La comediante llega en un momento de crecimiento personal y profesional. Más segura, más consciente de su voz y con ganas de explorar nuevos formatos, como escribir series o guiones. Pero sin perder de vista lo que la llevó hasta aquí: la honestidad.
“Antes dudaba mucho de mí. Ahora cuando me subo al escenario sé que este es mi espacio y que la gente está ahí porque quiere escucharme”, dice. Y eso, en tiempos donde todo parece fugaz, no es poca cosa. Así llega Neisser al Centro de Convenciones Bianca en Barranco, con mucha energía y humor para conocer a las “lesbianas del Perú”.
