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Para miles de jóvenes migrantes en Estados Unidos, el programa DACA ha significado mucho más que un permiso: representa una oportunidad de vivir, trabajar y soñar en el país que consideran su hogar. DACA permite a las personas que llegaron al país siendo menores de edad solicitar una visa renovable por dos años y obtener una autorización de empleo. Pero en medio de un contexto político volátil y medidas cada vez más restrictivas, planificar un simple viaje fuera de EE.UU. puede convertirse en una decisión cargada de riesgos.
¿CÓMO VIAJAR FUERA DE EE. UU. SIN PROBLEMAS SI SOY BENEFICIARIO DE DACA?
Uno de los mayores desafíos para los beneficiarios de DACA es la posibilidad de viajar al extranjero. La ley exige que, antes de salir del país, se solicite un permiso especial llamado Advance Parole. Este documento es imprescindible: sin él, cualquier salida del territorio estadounidense puede traducirse en la pérdida inmediata del estatus legal otorgado por DACA y la imposibilidad de regresar. En otras palabras, salir sin permiso es cerrar la puerta, tal vez para siempre.
Para obtener el Advance Parole, el beneficiario debe presentar el Formulario I-131 ante el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de los Estados Unidos (USCIS), pagar una tarifa y justificar el motivo del viaje, que solo se acepta si es por razones humanitarias, educativas o laborales. Salir del país antes de recibir la aprobación oficial es una apuesta que podría costar cara, incluso si las intenciones son legítimas.

Y aunque se obtenga el permiso, el regreso tampoco está garantizado al 100%. El Advance Parole tiene una fecha de expiración que debe respetarse estrictamente. Aun así, la decisión final sobre la reentrada al país está en manos del oficial de inmigración que recibe al viajero en la frontera. Esto significa que el regreso no depende solo del papel, sino también del criterio humano y del panorama político del momento.
El riesgo se multiplica si las leyes cambian. En años recientes, las políticas migratorias han experimentado vaivenes marcados, especialmente bajo administraciones como la de Donald Trump, que impusieron medidas más severas contra los migrantes. Un giro en la normativa podría dejar sin efecto tanto al programa DACA como a los permisos otorgados, lo que convierte a cada viaje en una decisión que debe tomarse con asesoramiento y mucha precaución.

REQUISITOS PARA APLICAR AL PROGRAMA DACA
Solicitar por primera vez el beneficio de DACA también implica cumplir con requisitos muy específicos: haber ingresado a Estados Unidos antes de los 16 años y residir en el país desde antes del 15 de junio de 2007. El solicitante debe estar físicamente presente al momento de la solicitud, carecer de estatus legal migratorio en esa fecha y estar estudiando, tener un diploma o haber servido en el ejército con baja honorable.
El historial criminal también cuenta. No se permite haber cometido delitos graves ni tres o más faltas menores. Además, el solicitante no debe representar una amenaza a la seguridad nacional o pública. Para iniciar el trámite, es necesario llenar los formularios I-821D, I-765 y I-765WS, adjuntar pruebas y pagar las tarifas correspondientes.
¿QUÉ PASA SI USCIS RECHAZA LA SOLICITUD?
Puede deberse a errores administrativos, como formularios incompletos o pagos incorrectos. En esos casos, hay opción de corregir y volver a presentar. Pero si la solicitud es denegada, significa que se considera al solicitante no elegible, y no existe un proceso de apelación.
Aunque la negación no implica deportación inmediata, cada caso es evaluado individualmente. Por eso, antes de dar el siguiente paso, lo mejor es contar con el consejo de un abogado de inmigración. Porque en temas migratorios, cada detalle cuenta, y cada decisión puede cambiarlo todo.
