Son las 6:30 de la mañana, los estudiantes van ingresando a las aulas; algunos llegan riendo, otros muestran un semblante de cansancio o preocupación. ¿Por qué estas son señales que se deben identificar? La salud mental ha dejado de ser un tema secundario para convertirse en una de las principales preocupaciones dentro de las instituciones educativas por ser uno de los pilares del desarrollo integral de los adolescentes.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que uno de cada siete adolescentes entre los 10 y 19 años vive con algún trastorno de salud mental. En el caso de Perú, el Ministerio de Salud (MINSA) advierte que tres de cada diez niñas, niños y adolescentes presentan riesgo de desarrollar problemas emocionales o conductuales, una realidad que también se refleja en diversas instituciones educativas de la región Loreto.
Y es que, el cuidado de la salud mental no solo influye en el rendimiento académico, sino también en la convivencia escolar, las relaciones familiares y las oportunidades que tendrán en el futuro.
En entrevista con Paul Neira Del Ben, director ejecutivo de TLF (The Learning Factor) explicó que la salud mental y el rendimiento académico mantienen una relación inseparable. Señaló que un estudiante que enfrenta ansiedad, depresión u otras dificultades emocionales tiene mayores problemas para concentrarse, aprender y desarrollar todo su potencial, lo que repercute directamente en sus resultados escolares.


“Cuando estos problemas no son detectados ni atendidos oportunamente, las consecuencias pueden extenderse hasta la vida adulta. Un estudiante que abandona sus estudios o no logra culminar la educación básica tendrá menos oportunidades de acceder a la educación superior y a un empleo formal”, advirtió.
El estrés y las preocupaciones en las aulas
En entrevista con Charlie Anderson, coordinador de Tutoría de la I.E. N.° 61023 “Rosa Licenia Vela Pinedo de Costa”, comentó que si bien en lo que va del año la institución educativa ha registrado una disminución de los casos de bullying y otras conductas agresivas en comparación con el año 2025, todavía existen situaciones que requieren atención permanente.
“Entre los problemas más frecuentes identificó el bullying, la depresión, la violencia familiar y los casos de autolesiones, factores que afectan directamente el bienestar emocional de los estudiantes y su desempeño en las aulas”, sostuvo.
La psicóloga de la institución educativa, Lic. Melva Valeria Delgado Yucra, explica que la salud mental de los adolescentes depende de diversos factores que se presentan tanto dentro como fuera del colegio. En esa línea, menciona que el bullying, la violencia familiar, la baja autoestima, el estrés, las dificultades económicas y la falta de comunicación en el hogar son algunas de las principales causas que afectan el equilibrio emocional de los estudiantes.
Estas situaciones pueden manifestarse en los adolescentes con cambios repentinos de conducta, aislamiento, bajo rendimiento académico, irritabilidad, pérdida de interés por las actividades cotidianas e incluso conductas de autolesión. Por ello, la especialista resaltó que identificar estas señales de alerta de manera temprana permite brindar apoyo antes de que el problema se agrave.


Resaltó que el trabajo conjunto entre docentes, psicólogos, tutores y padres de familia permite ofrecer un acompañamiento más efectivo, fortaleciendo la autoestima, la comunicación y las habilidades socioemocionales de los adolescentes.
Su impacto en el futuro
Paul Neira recordó que en Perú existen aproximadamente 20 millones de personas que conforman la Población Económicamente Activa (PEA); sin embargo, alrededor de 8 millones 800 mil personas no concluyeron la educación básica, ya sea porque tienen secundaria incompleta, solo primaria o ninguna instrucción.
“Esta situación representa una gran desventaja, ya que el 80% de los empleos formales exige como requisito mínimo haber culminado la educación secundaria. Quienes no logran terminar sus estudios tienen mayores probabilidades de acceder únicamente a trabajos no calificados, con ingresos considerablemente menores y menos posibilidades de mejorar su calidad de vida”, dijo a Corresponsales Escolares.
Y el presupuesto sigue siendo insuficiente. Neira Del Ben también destacó que el Estado ha incrementado de manera significativa la inversión destinada al sector Educación. Recordó que en 2011 el presupuesto nacional para educación ascendía a 9.900 millones de soles, mientras que para el año 2026 supera los 49.000 millones de soles, lo que representa un crecimiento histórico de la inversión pública en este sector.
No obstante, sostuvo que el aumento del presupuesto debe ir acompañado de acciones concretas para fortalecer la salud mental de los estudiantes, capacitar a los docentes, ampliar el acceso a profesionales especializados y consolidar el trabajo conjunto entre las instituciones educativas, las familias y la sociedad.
Para el especialista en educación, el Estado tiene la responsabilidad de garantizar programas, presupuesto, profesionales y políticas públicas que fortalezcan la salud mental dentro de las escuelas.”Ninguna estrategia tendrá éxito si las familias y la sociedad no participan activamente en el acompañamiento de los adolescentes”.
Las primeras acciones desde el colegio
El profesor Anderson señala que tras identificarse un acto de vulnerabilidad hacia el estudiante, la institución activa inmediatamente los protocolos establecidos por el Ministerio de Educación.
“El procedimiento comprende la atención al estudiante, la recopilación de información, el diálogo con los padres de familia y, cuando el caso lo amerita, la derivación a las entidades competentes para garantizar una atención especializada”.
Entre los mecanismos que se aplican -según el caso – destacan el Protocolo de Atención de Violencia contra Niñas, Niños y Adolescentes y el Protocolo de Actuación ante Situaciones de Autolesiones o Riesgo Suicida en Escolares, herramientas que permiten brindar una respuesta rápida y proteger la integridad de los estudiantes.
El coordinador de Tutoría también resaltó que la salud mental forma parte de la planificación anual de las sesiones de tutoría. Estas actividades no solo abordan temas académicos, sino que crean espacios de diálogo para que los estudiantes puedan expresar sus emociones y recibir orientación cuando atraviesan situaciones difíciles.

La resistencia o negación de los padres
Tal como ocurre en las instituciones educativas del país, hay programas, como la Escuela de Padres, orientados a fortalecer la crianza positiva y brindar herramientas para que las familias acompañen el desarrollo emocional de sus hijos.
No obstante, el docente de tutoría reconoció que uno de los mayores obstáculos sigue siendo la resistencia de algunos padres a aceptar la ayuda profesional, situación que limita la atención oportuna de los estudiantes. “El trabajo tutorial, la aplicación de los protocolos de atención y las acciones preventivas desarrolladas en la institución educativa han permitido mejorar la convivencia escolar. Pero, la participación de los padres de familia continúa siendo uno de los principales retos para lograr una atención integral de los estudiantes que necesitan apoyo”.
La psicóloga de la institución dijo que la confianza y el apoyo familiar son factores determinantes para el bienestar emocional de los estudiantes.
Aunque cada uno de los especialistas entrevistados abordó la salud mental desde una perspectiva distinta, todos coincidieron en que la familia, el Estado, las autoridades, la comunidad y los propios estudiantes desempeñan un papel fundamental para prevenir problemas que pueden afectar el aprendizaje y el desarrollo integral.
Los retos pendientes
Promover una cultura de respeto, empatía, escucha y apoyo permitirá que más adolescentes desarrollen sus capacidades en un entorno seguro y saludable, contribuyendo no solo a su crecimiento personal, sino también al desarrollo de la sociedad.
La psicóloga Delgado Yucra reiteró que detectar oportunamente las señales de alerta y brindar atención psicológica puede evitar que problemas como la ansiedad, la depresión o las autolesiones tengan consecuencias más graves.
Los especialistas coinciden en que fortalecer la salud mental también significa fortalecer la educación. Un estudiante que se siente escuchado, seguro y acompañado tiene mayores posibilidades de aprender, culminar sus estudios y construir un proyecto de vida con mejores oportunidades.
