“Yo era más torpe y rara que mis amigas. Nunca me avergoncé de eso”: Kristen Bell, la Anna de “Frozen” y su cruzada por la autoestima de las niñas

Kristen Bell nunca quiso que Anna —uno de sus personajes más queridos en Hollywood y entrañable protagonista de “Frozen”— fuera una princesa perfecta. La hizo torpe, impulsiva, un poco rara y demasiado dispuesta a llevar el corazón en la mano. En esas imperfecciones había algo de ella misma, confiesa a Somos, pero también una idea que hoy defiende fuera de la pantalla: no tenemos por qué parecernos a nadie para sentirnos bien con quienes somos. Hace unos días, durante Le Défilé de L’Oréal Paris, en la Ciudad de la Luz, la actriz estadounidense reflexionó al respecto, en un diálogo sobre la belleza, el amor propio y el valor de no siempre luchar por encajar.

Para Bell, convertirse en portavoz global de la marca también ha significado revisar la manera en que se percibe a sí misma: reconoce que durante mucho tiempo admiró a las mujeres que formaban parte de esta comunidad y que, al encontrarse ahora entre ellas, tuvo que asimilar que tenía algo que aportar. “Ser invitada a formar parte de la familia de L’Oréal Paris ha provocado un pequeño cambio de identidad en mí. He admirado a estas mujeres y me he inspirado en ellas durante tanto tiempo… y ahora estoy aquí. Supongo que tengo que aceptar que alguien, en algún lugar, consideró que yo también tenía algo que ofrecer. Me siento nerviosa y emocionada, pero al mismo tiempo con la responsabilidad de mostrarme tal como soy, con toda mi autenticidad, como ellas lo han hecho durante tantos años”, cuenta, apuntando a un síndrome del impostor con el que muchas mujeres solemos batallar.

Este año, Bell se unió a la lista de embajadoras de L’Oréal Paris, donde ya destacan figuras como Jane Fonda, Eva Longoria y Andie MacDowell. (Foto: L'Oreal Paris)

Esa autenticidad atraviesa su definición de belleza. Una idea que, asegura, ha cambiado con el tiempo. Si antes podía entenderla como una apariencia determinada o una manera de encajar, hoy la relaciona con un estado interior. “Ahora entiendo que es una sensación, no una apariencia. Por ejemplo, sé que si no duermo o descanso lo suficiente, no me siento bella, por mucho maquillaje que lleve o por increíble que sea mi ropa. En cambio, un día en el que he descansado bien y me siento en paz, puedo sentirme hermosa sin llevar absolutamente nada”, explica. No se trata de renunciar al maquillaje o a la moda, resalta, sino de dejar de depender de ellos para reconocerse frente al espejo.

En una industria que históricamente ha impuesto parámetros sobre cómo deben verse las mujeres, hablar de amor propio también implica cuestionar la idea de que todas deben aspirar a lo mismo. Para Bell, la representación y la sororidad son fundamentales en ese cambio. La actriz considera que las mujeres necesitan recordarse unas a otras que no son rivales y que el espacio de una no tiene por qué significar la ausencia de otra.

“Espero que cada niña y mujer pueda verse reflejada, de alguna manera, en este desfile. Si ven a mujeres seguras de sí mismas, divirtiéndose y utilizando la belleza y la moda como formas de expresión, ojalá entiendan que no son mandatos ni moldes a seguir”, añade Bell. (Photo by Gilbert Flores/WWD via Getty Images)

“Debemos recordarnos que estamos del mismo lado. Que cuando una avanza, todas podemos avanzar, y que esto no es una competencia. Hay espacio para todas, y especialmente hay espacio de sobra para la diversidad y la inclusión. De hecho, son indispensables para que algo sea bueno y auténtico. Me gusta pensarlo como una receta: si intentaras hacer una torta con un solo ingrediente, no funcionaría. Necesitamos perspectivas diversas y distintas formas de representación para que el universo esté completo”, defiende en diálogo exclusivo con Somos.

UN UNIVERSO DE INSPIRACIÓN

La confianza, sin embargo, no siempre aparece de manera espontánea. A veces exige aprender a desactivar la mirada ajena y dejar de concederle autoridad sobre la identidad. Kristen Bell reconoce que no fue sencillo, pero que referentes femeninos la ayudaron en el camino. La actriz recuerda una frase de Eleanor Roosevelt que marcó un antes y un después en su manera de enfrentar el juicio de los demás: “Nadie puede hacerte sentir inferior sin tu consentimiento”, repite como una especie de mantra que guarda siempre en la mente y el corazón.

Para la actriz, no se trata de un consejo inspirador, sino de una invitación a tomar las riendas de su propia percepción. “Mi vida cambió cuando escuché esa frase. Me di cuenta de que yo había estado consintiendo sentirme inferior. Lo que me gusta es que te pone en el asiento del conductor: la confianza ya está dentro de ti, solo tienes que encontrar la manera de liberarla. Necesitas confiar lo suficiente en ti misma para reconocerlo”, afirma.

Uno de los papeles más queridos de Bell en los últimos años es el de Joanne en “Nadie quiere esto” de Netflix. La tercera temporada se estrena este 22 de octubre. (Hopper Stone/Netflix via AP)

La misma convicción aparece en uno de los personajes más importantes de su carrera. Bell volverá a darle voz a Anna en “Frozen 3” (a estrenarse en 2027), y al hablar de la princesa de Arendelle deja claro que parte de su encanto está precisamente en aquello que la aleja del ideal de perfección. Al construirla, quiso que fuera graciosa e imperfecta, porque reconocía en ella algo de su propia experiencia al crecer. “Yo era mucho más torpe y rara que mis amigas. Nunca me avergoncé de eso, pero sí era consciente de que era diferente. Cuando creamos a Anna, quise dar vida a alguien que yo hubiera necesitado ver cuando tenía once años: una chica que se tropieza, que despierta con un poco de baba en la cara, que se siente incómoda en algunas conversaciones, habla demasiado rápido, lleva el corazón en la mano y es un poco distinta de la princesa Disney promedio”, recuerda.

Bell espera que las niñas que crezcan viendo a Anna aprendan a celebrar sus particularidades, en lugar de esconderlas para adaptarse a lo que se espera de ellas. “Espero que las niñas celebren su singularidad y no sientan que tienen que encajar en un molde. Al final, no hay nada de qué avergonzarse. Nosotros inventamos esa palabra. Sé tan vergonzosa como quieras ser”, concluye. En una pasarela que celebra distintas formas de ser mujer, como Le Défile en París, el mensaje de Kristen Bell no podría ser más oportuno: la belleza también consiste en permitirse ser una misma. //

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