Netanyahu rechaza el plan de Trump para Gaza: estas son las razones y lo que puede pasar ahora
Estados Unidos se queda sin escudo: sus reservas de misiles Patriot caen 65% por la guerra con Irán Quiénes eran los influencers asesinados en la guerra interna del Cártel de Sinaloa en México El plan de 15 puntos impulsado por la Junta de Paz para poner fin a la guerra en Gaza enfrenta su mayor obstáculo: el rechazo del primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu. El acuerdo anunciado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tiene como objetivos desarmar a Hamás, transferir el control del enclave a una administración palestina, desplegar una fuerza internacional, iniciar la reconstrucción y la retirada total israelí. Pero Netanyahu fue enfático el domingo al afirmar que Israel no abandonará Gaza hasta que Hamás esté completamente desarmado. MIRA AQUÍ: ¿Por qué Milei ataca a Lula y llevó la relación entre Argentina y Brasil a su peor crisis en décadas? La diferencia no es menor, pues la hoja de ruta plantea un proceso gradual, con el desarme de Hamás y la retirada israelí vinculados y sujetos a verificación internacional. “Israel rechaza el documento de 15 puntos. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) no se retirarán hasta que Hamás se desarme. Y cuando digo desarmar a Hamás, me refiero a todas sus armas: las pesadas, las menos pesadas, todas. Hablamos de un desarme real, no de uno ficticio”, dijo Netanyahu en un video publicado por su oficina. Agregó que Estados Unidos tiene algunas “ideas inaceptables” para Israel a las que deben “oponerse”. “Mientras yo sea primer ministro, no se creará ningún Estado palestino, ni en Cisjordania ni en Gaza. Ni ‘Fatahistán’ ni ‘Hamastán’”, siguió Netanyahu. En este punto, cabe precisar que la aplicación de la hoja de ruta, incluyendo la cuestión de la entrega de las armas de Hamás, deberá crear las condiciones adecuadas para un camino creíble hacia el logro de la autodeterminación y la creación de un Estado palestino. El pasado 30 de julio, Trump anunció que la Junta de Paz había alcanzado un pacto para el desarme total de Hamás y de otros grupos palestinos, el cual calificó de un “acuerdo histórico” que permitiría avanzar hacia la segunda fase del alto el fuego. Tras la declaración de Netanyahu, Hamás reiteró el domingo su “firme compromiso” con el plan de de Trump. “La prioridad en esta etapa debe ser garantizar la plena implementación del acuerdo en todas sus fases y requisitos, lo que conducirá a un alto el fuego completo, el fin de los ataques contra nuestro pueblo, la finalización de la retirada (de Israel) o la apertura de los cruces fronterizos”, afirmó Hamás en un comunicado. Por su parte, Nickolay Mladenov, alto representante de la Junta de Paz, aseguró que el plan es “la única vía a seguir” para evitar que se repita un ataque como el de Hamás de octubre de 2023 contra Israel. El 7 de octubre del2023, Hamás lanzó un ataque contra el sur de Israel, donde mató a unas 1.200 personas y secuestró a 240. En represalia, Israel declaró la guerra a Hamás e invadió y bloqueó Gaza. Esta ofensiva militar provocó una destrucción generalizada de la infraestructura y el desplazamiento forzado de la mayor parte de la población civil. En cuanto al coste humano, los datos delministerio de Salud de Gaza reportan que más de 73.300 palestinos murieron. Para Carlos Novoa, periodista y analista internacional especializado en temas del Medio Oriente, el rechazo de Netanyahu al plan de Trump era previsible, especialmente por el contexto político que enfrenta Israel, con elecciones previstas para octubre. Afirma que el primer ministro israelí “se está jugando el todo por el todo”, por lo que aceptar un acuerdo que implique concesiones sobre Gaza podría tener un alto costo político. Novoa cree que es probable que Trump reaccione al rechazo, aunque no necesariamente hasta el punto de provocar una ruptura de relaciones. “Trump va a hacer seguramente algún tipo de pataleta, porque a Trump de por sí no le gusta que le nieguen algo o que se lo rechacen”, señala. Sin embargo, Novoa recuerda que el mandatario estadounidense conoce la forma de actuar de Netanyahu y que no es la primera vez que el israelí adopta una posición firme frente a una propuesta de Washington que no le gusta. Novoa considera que Estados Unidos todavía tiene capacidad para presionar a Israel y también para modificar algunos elementos del acuerdo. Sin embargo, dice que el margen de maniobra de Trump no es es ilimitado. Agrega que el presidente estadounidense tiene otros asuntos prioritarios, entre ellos Irán y las elecciones legislativas de noviembre, además de sus propios problemas de respaldo político interno. “Trump tiene demasiados problemas como para enfocarse solo en Israel”, señala Novoa. El analista asegura que pensar en que Israel iba a aceptar el plan sin modificaciones era poco realista. “En realidad era muy difícil, o ingenuo, pensar que Israel iba a aceptar este plan, porque para aceptarlo necesitaba principalmente que Hamás se desarmara primero”, afirma. Si bien la propuesta contempla el desmantelamiento de las capacidades militares de Hamás con la entrega de sus armas, señala que el proceso debe ser gradual y en paralelo al retiro de las topas de Israel, algo que es rechazado de plano por Netanyahu. Específicamente, el punto 8 del plan dice que el desarme de Hamás comenzará cuando se cumplan los “compromisos pendientes del Protocolo de Sharm al Sheij, la entrada del CNAG (Comité Nacional para la Administración de Gaza, el grupo tecnócrata palestino que gobernará el enclave) y el despliegue de la ISF (Fuerza Internacional de Estabilización)”. “Este proceso estará vinculado a la retirada de Israel, por fases, de las áreas bajo su control en Gaza y del desarme de las milicias (armadas por Israel)”, puntualiza el texto. Novoa sostiene que el desarme también plantea un problema para el propio Hamás. “¿Qué hace Hamás sin armas? Quedaría completamente vulnerable a una ofensiva israelí que lo derrotaría en el momento”. Otra de las grandes interrogantes es qué ocurriría con la propuesta de establecer una administración palestina
