Sostener una trama en la que el centro de todo es un mismo problema debe ser complicado. Sin embargo, si en la historia en cuestión los rostros principales pertenecen a dos artistas de primer nivel, las cosas pueden resultar, seguramente, algo más fáciles. Y la cuarta temporada de “El encargado” es una muestra fiel de ello. “El encargado” es una serie protagonizada por Guillermo Francella en el papel de Eliseo Basurto, un portero –según como se le conoce a dicho oficio en Perú— de un edificio multifamiliar ubicado en una determinada zona de clase media en la ciudad de Buenos Aires. A lo largo de las primeras tres temporadas de la serie creada por Mariano Cohn y Gastón Duprat fuimos testigos de cómo Eliseo fue develando que no era un simple portero más en la Argentina. Se trataba de un hombre solitario, calculador y capaz de todo por aferrarse a algo que más que un empleo era casi una forma de vida. En dicho propósito, por supuesto, las cosas nunca le fueron fáciles. Los creadores y el equipo de guionistas de la serie Disney+ llenaron el elenco de ciertos personajes que, como Eliseo, también eran capaces de llevar todo al nivel más alto con tal de sacarlo del condominio que compartían. Inicialmente, el encargado vivía en un misterioso ‘altillo’ del edificio. El adjetivo no es exagerado porque poco a poco fuimos conociendo no solo lo que había dentro del cubículo ese, sino todo lo que su propietario era capaz de elucubrar desde allí. Era como una especie de torre que, sin serlo, le permitía ver (metafóricamente) el desenvolvimiento de cada vecino. De los ‘buenos’ y de los malos. COMO EL GATO Y EL RATÓN En ese grupo de vecinos malos (para los intereses de Eliseo Basurto) estaba a la cabeza Matías Zambrano, un abogado capaz de las movidas más sucias para lograr sus objetivos y que siempre vio con malos ojos al encargado. Lo cierto es que tan bueno ha sido el desempeño del personaje interpretado por Gabriel Goity que Disney+ ha anunciado un spin off dedicado a él. A futuro, se trata, obviamente, de una apuesta arriesgada. En el camino surgen dos posibilidades. ¿Qué tan nueva puede ser la historia? ¿Se va a prescindir de todos o casi todos los personajes que aparecen en “El encargado”? Por otro lado, si se va a seguir apelando a personajes ya presentes en las primeras cuatro temporadas de la serie protagonizada por Francella, el recurso podría desgastar y terminar convirtiéndose en un búmeran. Pero, esta reseña no es en absoluto sobre el spin off “Zambrano” (así se le ha denominado), sino sobre la relación de interdependencia entre el abogado y el encargado del edificio que habita. Seguir la disputa que ambos vienen sosteniendo a lo largo de varias temporadas es una prueba de resistencia que se ve claramente amenguada por el talento de Francella y Goity, a la sazón, el gato y el ratón, persiguiéndose hasta que terminan estrellándose cabeza con cabeza y todos reímos. La cuarta temporada de “El encargado” le da un mayor peso a esta disputa. Tal vez como una especie de estrategia ante el anunciado Spin-off, o tal vez porque simplemente era lo que tenía que venir. Sea por lo que fuere, desde el primer momento, el abogado se pone como único objetivo deshacerse “de ese hijo de re mil puta” que –para él– es el encargado. Ha sido doblegado en el pasado reciente y esta vez parece tener una mejor estrategia: arrebatarle sus propiedades al hombre que le quita el sueño. Dejarlo, literalmente, en la calle. Zambrano ha vuelto a una vida ‘normal’, por llamarla de alguna forma. Su esposa le dio una segunda oportunidad, por lo que ha retornado a casa junto a su hijo. No hay más jóvenes amantes que lo esperan para pedirle ‘piquitos’ en la mesa del comedor. Lo que sí hay son charlas algo más profundas. La mujer le deja claro que para regresar lo hace bajo la exigencia de ciertas condiciones. Él acepta y solo le pide a cambio que lo comprenda y respalde en su iniciativa por sacar a Eliseo del condominio. Con esta luz verde, nuestro villano (llámelo así usted, según su parecer) trama una estrategia legal para la que intervienen inclusive funcionarios judiciales y la Policía. Del otro lado, y casi ‘sorprendido con los pantalones abajo’, el encargado no puede aprovechar ninguno de sus contactos para torcer la historia, al menos inicialmente. En esta nueva lista de personajes aliados a Eliseo está, increíblemente, el hombre sorpresa que cerró la temporada tres: el presidente de todos los argentinos (interpretado por un también brillante Arturo Puig). Se trata de un mandatario siempre al borde de dejarlo todo, pero que encuentra en la siniestra mente de Eliseo, sí, ¡un humilde encargado de edificio! nuevas posibilidades de sacar adelante los problemas y afianzarse en el poder que le dieron los votos. La suma de este personaje interpretado por Puig aporta en una trama que ha reducido cierto protagonismo a los actores secundarios. El asistente de Eliseo (Miguel/Gastón Ccochiarale) puede ser el ejemplo más claro de esto último, reducido a un simple ‘mandadero’. A su manera, el otro portero de la vieja escuela, Gómez (Manuel Vicente), aparece y desaparece como si se tratase de una chispa. Del lado opuesto podríamos considerar a aquellos que salvan a Eliseo cuando este termina echado ‘de patitas en la calle’, como Luis Gianneo (Garrido en la serie) y su hijo, un muchacho con problemas serios de acné que no deja pegar un ojo a Eliseo a punta de sus variopintas interpretaciones musicales. CIRCUNSTANCIAS QUE SOSTIENEN LA TEMPORADA Todo indica, pues, que la cuarta temporada de “El encargado”, primero, prioriza el duelo Zambrano vs. Eliseo, pero se ampara en circunstancias, digamos, externas que permiten mantener la atención del público televidente a lo largo de siete episodios. A las circunstancias mencionadas podríamos llamar, por ejemplo, la asesoría que Eliseo brinda al presidente de la República de Argentina. Lo