“Gareca le hace mucha falta a la selección” y “Si veo a Oblitas lo saludaría”: Edwin Oviedo se sincera sobre Agustín Lozano, el ‘Ciego’ y aclara si quiere o no volver a la FPF
Francesco Andrealli, el capitán de 18 años en el ‘nuevo rico’ del fútbol italiano, los elogios de Fábregas y por qué fue importante su debut “Yo quiero que esta gestión sea exitosa, que nos recuerden”: fact-checking, una por una, a todas las promesas del reelegido Agustín Lozano Edwin Oviedo Picchotito era, de lejos, el hombre más poderoso del fútbol peruano entre el 2017 y 2018. Hoy, con su libro autobiográfico bajo el brazo y el infierno de haber estado más de un año en prisión, es un hombre en paz. Y quizá sea mejor. LEE: “La final en el Monumental representa una oportunidad excepcional para Perú”: secretos de la planificación de Amstel, patrocinador oficial para la final de la Copa Libertadores en Lima —¿Por qué escribió su libro? En esos meses duros, luego de haber ido a un Mundial después de 36 años, me preguntaba por qué pasó esto. Por qué pasé, como dice uno de los de los capítulos, “de héroe a villano”. No entendí qué había hecho yo para estar, digamos, en una situación tan difícil, metido en cosas que no esperaba, que no me imaginaba. Mediáticamente me sentenciaron. No sabía ni cómo empezar a defenderme y de hecho no tuve la oportunidad o no pude expresarme en ese momento y dar mi versión. Por eso lo hice. —¿Para defenderse? Sí. Esto me permite contar mi verdad, poder aclarar mi inocencia, contar en mis palabras lo que sucedió, lo que pasó. En ese momento [Edwin Oviedo fue detenido en diciembre del 2018 por el caso Cuellos Blancos], cuando me voy preso, no lo pude hacer, y acá acá sí me permito contar, detallar qué es lo que pasó. ¿Por qué? Porque después de muchos años se pudieron aclarar todas esas acusaciones. Pero mira cómo tan frágil es la justicia que te pueden condenar sin antes haber ido a un juicio. Mediáticamente yo estaba condenado. —¿Qué sintió cuando el Juzgado Penal Colegiado Supraprovincial transitorio de Trujillo lo absolvió? Volví a nacer. Lloré… o sea, lloré por todo lo que me había pasado. Mi familia sufrió muchísimo porque es el apellido embarrado, salí enmarrocado en TV. Fue un momento durísimo. Y escuchar eso fue como liberarme de un peso inmenso. —¿El libro ha tenido el efecto que quería o le ha granjeado más bien nuevos enemigos? Mi objetivo era contar mi verdad. Que todo fue un invento por algunos fiscales que tenían intereses muy personales y que yo fui un medio para sus objetivos. En la justicia te pueden armar casos, te pueden armar muñecos [sic] para atacar a sus enemigos y a cualquiera le puede pasar. Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida de DT El Comercio (@dtelcomercio) —¿La justicia en el Perú es corrupta? A mí me hacen esta propuesta, cuando ya estaba detenido: “Tú te vas a tu casa –era diciembre–, vas a pasar Navidad con tu familia, pero necesitamos que tú denuncies”. Me decían: “Queremos políticos, fiscales supremos, congresistas”. Nunca dije nada. ¿Cómo voy a prestarme para denunciar a personas inocentes?”. Yo vengo de una familia humilde, pero con principios y valores. Escribí una carta y lo conté en esos meses. Y sabía que, al hacerlo, iba a quedarme en la cárcel. Pero con dignidad. ¿Quién me repara los más de 500 días preso arriesgando mi vida en plena pandemia? No administrar bien la justicia trae sus consecuencias. No se pueden cometer abusos. —¿Usted sentía que era uno de los hombres más poderosos del Perú en el 2018 gracias al fútbol? No, no creo. Pero sí era una de las personas, como el profesor Gareca y los jugadores, que habíamos sido parte de esta alegría de ir al Mundial. Digamos, los gestores. Diría que había un gran reconocimiento. De hecho que yo fui parte, digamos, de esa etapa gloriosa de nuestra selección. Me tocó liderar la federación con un equipo de personas que se sumaron, que dieron todo, incluso ad honórem, como el Comité Consultivo. LOZANO, OBLITAS, GARECA —¿Es cierto que no existe hoy en Videna una foto, una placa, un rastro de su gestión? Sí, es una pena. La verdad que no lo entiendo y además es doloroso: hay un cuarto de todos los presidentes que pasaron ahí. Y yo no aparezco. Nos han ignorado, lamentablemente, a pesar de que lideramos una gestión que clasificó a un Mundial luego de 36 años. Pero no importa, yo creo que queda en el corazón de los peruanos; eso nadie lo puede borrar. —¿No es presentado casi como un santo Gareca? Dirigió dos Eliminatorias, ganó una y perdió una. Es decir, ¿no son exagerados los elogios? Cuando asumí la FPF en el 2015, tras un paso increíble por Juan Aurich, yo quería profesionalizar la institución. Creamos la Dirección Deportiva, y trajimos a Juan Carlos [Oblitas] y convoqué a un Comité Consultivo ad honórem. Queríamos a los mejores profesionales en cada área. Fue Oblitas quien me sugirió a Ricardo Gareca. Y yo puedo decir hoy que, con los resultados, Gareca le hace mucha falta a la selección. —Le preguntaba por Gareca. Parece que solo él puede dirigir a la selección. Ricardo me impresionó el día que lo contratamos. Los empresarios siempre queremos a mediano largo plazo los contratos, necesitamos estabilidad. “Mira, Ricardo –le dije–, quiero que no solamente estés para Rusia, sino también Qatar”. No, me dijo. “Solo por Rusia porque yo creo que sí podemos clasificar”. El profesor sacó lo mejor de cada jugador, llegamos a estar en el puesto 10 del ránking FIFA. El cariño de la gente es un tremendo mérito suyo. Si hubiera seguido con Perú en esta Eliminatoria, no tengo ninguna duda, de verdad, por lo que vi y trabajé de cerca, hubiéramos ido a este Mundial. Hemos quedado penúltimos. —¿Renunció alguna vez? No, nunca. Al contrario. Algunos directivos en la federación pedían la salida de Ricardo en el 2016, no nos iba bien. Y nunca dijo: “Me voy”. Tuvo valentía. Y en un momento difícil incorporó a jugadores jóvenes para la










