“Todos enfocados en los objetivos”: ¿Cómo resolvió la interna de Universitario el “micrófono caliente” de Rabanal tras empatar contra Cristal?

Hay una escena que se ha pasado por alto en los últimos días en Universitario. En el minuto de hidratación del segundo tiempo en el Gallardo, Javier Rabanal ya volaba. El Tunche Rivera había fallado el 3-1, y Cristal cobraba valentía para ir al frente de ataque. “Tenemos que ser efectivos”, dijo el español mirando al Tunche. La frase se filtró por la transmisión de L1MAX. Lo demás que llegó a decir, sin embargo, no recompuso al equipo que vería escapar 2 puntos de visita, otra vez, cómo en Cusco.

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El empate 2-2 del sábado 21 de febrero entre Universitario de Deportes y Sporting Cristal no terminó cuando el árbitro pitó el final en el Estadio Nacional. En realidad, allí empezó otra historia: la de las dudas, los reproches y la necesidad urgente de reconstrucción interna en pleno arranque de la Liga 1 2026.

La ‘U’ había sido, durante 45 minutos, el equipo que promete ser tetracampeón. Ordenado, dominante, eficaz. Pero el segundo tiempo fue una caída libre que dejó más preguntas que certezas. Y el eco de ese desplome retumbó con fuerza en la conferencia de prensa posterior.

Sporting Cristal y Universitario igualaron por 2-2 en el Estadio Alberto Gallardo. (Foto: GEC)

Micrófono encendido

El técnico Javier Rabanal no se escondió. Asumió la responsabilidad con una crudeza poco habitual en el fútbol peruano.

“El responsable del empate soy yo. Creo que, si le daban más tiempo, eran capaces de ganar. Acá no tengo jugadores titulares o suplentes; es responsabilidad mía que todos estén al 100% y disponibles. Los cambios disminuyeron al equipo drásticamente”.

No fue una frase más. Fue una admisión directa de que el banco no estuvo a la altura. El partido cambió cuando lo hicieron los nombres.

El ingreso de ‘Tunche’ Rivera dejó la imagen más clara del derrumbe: un mano a mano desperdiciado que pudo haber sido el 3-0 y la sentencia emocional del encuentro. En lugar de eso, fue el punto de quiebre. Jorge Murrugarra se mostró desorientado en la contención, Hugo Ancajima no logró resolver ni en defensa ni en salida, y el sistema se desdibujó al punto de obligar a Edison Flores a retroceder hasta el carril izquierdo para cubrir la lesión de Carabalí.

Universitario dejó de ser equipo para convertirse en un conjunto de voluntades aisladas.

Rabanal lo explicó sin anestesia:

“No había indicación de meternos atrás, aun con los delanteros lo hicimos. El equipo está muy hecho a esos tres centrales y allí entra Ancajima, ya que a Concha no le daba para defender. Debimos tener más posibilidades para salir a la contra, pero hemos intentado la solución que todos entendíamos para defender el arco y, al final, hicimos todo al revés”.

La autocrítica no fue solo táctica. También fue una advertencia.

Porque la noche no terminó en la sala de prensa. Un video que circuló en redes sociales mostró a Jairo Concha y al propio Rabanal enfrentándose verbalmente con hinchas celestes al salir del campo. Un episodio breve, pero suficiente para encender la especulación mediática sobre posibles fisuras internas.

Reunión clave

El lunes 23 por la mañana, en Campomar, el club decidió adelantarse al ruido. La Administración —encabezada por Franco Velasco, Álvaro Barco y Antonio García Pye— se reunió con el comando técnico y el plantel. No fue una cita protocolar. Fue una conversación necesaria.

Los capitanes —Aldo Corzo, Horacio Calcaterra, Flores y Andy Polo— pusieron sobre la mesa lo evidente: el equipo no puede permitirse desconexiones si pretende sostener la hegemonía local y competir en la Copa Libertadores.

Allí se redefinió el norte del 2026: tetracampeonato y protagonismo internacional.

(Foto: Liga 1 ADFP)

Horas después, un mensaje fue enviado al chat de socios vigentes: “Hoy se reunieron la Administración, el Comando Técnico y los Jugadores. Todos enfocados en lograr el Tetracampeonato y una gran Copa Libertadores”.

La intención fue clara: cerrar filas antes de que el empate se convierta en crisis.

Refuerzos, aciertos y dudas

Sin embargo, el partido también dejó otro tema en el aire: el uso de los refuerzos.

Hasta ahora, los que más minutos han tenido —Diego Romero y Lisandro Alzugaray— han respondido. Pero el resto sigue siendo una incógnita.

El brasileño Miguel Silveira aún no debuta. El argentino Héctor Fértoli ni siquiera ingresó ante Cristal. Y Sekou Gassama apenas suma 30 minutos en lo que va del año.

En un plantel diseñado para competir en dos frentes, la falta de integración de los nuevos nombres empieza a pesar.

Fertoli, Fara, Alzugaray, Silveira y Gassama los nuevos refuerzos de Universitario. (Universitario)

Porque el empate no solo evidenció errores. También mostró que el margen de improvisación es mínimo. Universitario dominó cuando fue reconocible. Se desmoronó cuando dejó de serlo.

El desafío de Rabanal no es menor: construir un equipo que no dependa exclusivamente de su once inicial. Que no tiemble cuando mira al banco. Que no retroceda por reflejo cuando debería atacar por convicción.

El 2-2 ante Cristal no fue una derrota en la tabla, pero sí un llamado de atención en el vestuario. Y en febrero, cuando recién empieza el camino, ese tipo de avisos suelen ser más valiosos que cualquier triunfo cómodo.

Siempre que se sepan escuchar.

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