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La majestuosa ciudad de Tacna se conoce por su poderosa identidad peruana, lo clave que resultó en la historia de nuestro país y como destino para hacer ciertas compras. Pero, lo que quizás pocos saben es que también es un destino gastronómico a tomar en cuenta. A propósito del 96º aniversario de la reincorporación de Tacna al Perú, Provecho recomienda una serie de propuestas culinarias que conocimos recientemente.
La Glorieta de Pocollay
Si hay un lugar que resume la esencia de Tacna es La Glorieta de Pocollay. Este espacio clásico no solo es punto de encuentro para locales y visitantes, sino también un escenario donde la música en vivo acompaña las mesas cargadas de tradición. Aquí, los platos se sirven con generosidad y sabor a casa: desde el emblemático picante a la tacneña —un guiso de mondongo, pata de res, papa seca, ají colorado y especias— hasta el contundente adobo tacneño, que presenta porciones de cerdo generosas con un guiso a base de ají amarillo.
La carta también abre paso a preparaciones de siempre como el cordero o el chicharrón, sin olvidar clásicos peruanos como la papa a la huancaína o el lomo saltado. Y como todo buen festín tacneño, no faltan el macerado de damasco ni las humitas de la casa, que llegan a la mesa con un delicado toque de anís que las vuelve únicas. Un destino obligado para quienes quieren saborear Tacna en su máxima expresión.

Cautiva Barra Criolla
De la mano de Isabel Lázarro De La Torre y su esposo Emilio Reynoso nació un proyecto que rápidamente se ganó un espacio en la escena gastronómica local: Cautiva, Barra Criolla. El punto de partida fue el cordero de Candarave, uno de los mayores orgullos de la región, y con ese insumo como bandera levantaron un concepto que celebra los sabores tacneños con creatividad y mucha pasión. Aunque su local físico cerró, la pareja decidió mantener viva la propuesta gracias al delivery, motivados por la gran acogida que tuvieron en la feria Perú Mucho Gusto.
Hoy, quienes buscan probar algo diferente pueden disfrutar de dos de sus sánguches más emblemáticos. El primero es el de cordero de Candarave, servido en una torta de choclo de Pachía con sutiles notas de anís y acompañado de una salsa de cebolla que equilibra cada bocado con frescura. El segundo es la pollada tacneña, donde una pechuga de pollo empanizada se potencia con el sabor del ají panca de la región, coronada con mayonesa anticuchera y papas al hilo que le dan el toque crocante.

Dante Café
Dante Café nació del sueño de Dante Cossio, quien convirtió su pasión por el café en un espacio donde cada taza tiene una historia que contar. Aquí se honra el método tradicional gota a gota, ese ritual heredado que hoy se reinventa para ofrecer una bebida ligera, aromática y cargada de recuerdos. A la vez, se exploran métodos manuales de extracción (AeroPress, Chemex, entre otros) que hacen que cada visita sea una experiencia distinta para los amantes del café.
La propuesta se complementa con sabores locales en clave dulce y salada. Hay empanadas rellenas de cordero o aceitunas y un postre único: el Suspiro a la tacneña, preparado con manjar, yemas y un delicado toque de aceitunas negras. También sorprenden bebidas innovadoras como el capuccino infusionado con aceite de oliva, el cold brew tonic o el ponche de zapallo de carga con licor de damasco.
Restaurant Ochoa
Hablar de desayunos y almuerzos contundentes en Tacna es hablar del Restaurant Ochoa, un clásico que ha perfeccionado el arte de cocinar el chancho al palo y a la caja china. Ambas preparaciones son generosas y hechas con carne de cerdo de primera, logrando esa cocción precisa que convierte cada visita en un festín. El chancho al palo destaca por su jugosidad y sabor intenso, donde la carne y la grasa se funden en un equilibrio perfecto.
En cambio, el chancho a la caja china conquista con su textura crocante, que recuerda al mejor chicharrón. Ambos pueden disfrutarse al plato, acompañados de papa y camote, pero la recomendación imperdible es pedirlos en sánguche: pan crujiente, camote frito y una buena salsa criolla que redondea cada mordida.

Torino
En la terraza del Club Unión de Tacna se encuentra Torino, una propuesta elegante que brilla especialmente de noche y que nació de la visión del bartender Rodrigo Soto. Su carta busca tender puentes entre la tradición italiana y los sabores peruanos, con productos frescos y regionales seleccionados con cuidado. El resultado es una experiencia que combina lo clásico con lo innovador, en un espacio que invita a disfrutar con calma.
Entre las entradas destacan el tiradito, el pulpo en salsa anticuchera y los panzerrotti, unas empanadas italianas fritas que sorprenden al estar rellenas de preparaciones locales como el picante a la tacneña. A ello se suman pastas artesanales —desde un cremoso cacio e pepe hasta una carbonara o pomodorini—, junto con platos de fondo como el cordero de Candarave, risottos y lasañas.
Para completar la experiencia, la barra propone una selección de cocteles que van desde clásicos como el negroni o el spritz, hasta creaciones con sello local y una sección dedicada al pisco, ideal para quienes quieren maridar la cena con un brindis especial.
Bodega Franco
Con una tradición que se transmite de generación en generación, Bodega Franco es uno de esos lugares que permiten entender la riqueza vitivinícola de Tacna. Hoy son la segunda y tercera generación de la familia quienes lideran la producción de vinos, piscos y el ya famoso licor de damasco, un clásico local que conquista a quienes lo prueban.
En su portafolio destacan vinos elaborados con cepas tradicionales como la negra criolla y la moscatel de Alejandría, con las que producen blancos frescos, rosados elegantes y tintos de carácter. La experiencia de visita invita no solo a degustar, sino también a descubrir cómo en Tacna se va consolidando una identidad en torno al vino y el pisco, integrando la herencia familiar con una visión actual.



