Qué implica la autorización de Trump a los planes de la CIA para una operación encubierta en Venezuela

El presidente Donald Trump ha autorizado planes de la CIA para ejecutar operaciones encubiertas dentro de Venezuela, una decisión que refuerza la presión militar que ejerce sobre el régimen de Nicolás Maduro desde agosto. Se trata de un elemento clave que se suma al masivo despliegue naval estadounidense en el Caribe, el más poderoso en décadas, que comprende el emplazamiento del portaaviones USS Gerald R. Ford, el más avanzado de la mayor potencia bélica del planeta.

De acuerdo con diversas fuentes consultadas por el diario The New York Times, la Casa Blanca estaría evaluando desde sabotajes y ciberataques hasta campañas psicológicas para “preparar el campo de batalla” ante una eventual intervención directa en Venezuela.

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No está claro cuándo podrían llevarse a cabo las acciones encubiertas de la CIA.

En paralelo, señala el NYT, la Casa Blanca ha mantenido negociaciones indirecas con representantes de Maduro.

Nicolás Maduro ondea una bandera venezolana durante una manifestación por la toma de posesión de los comités bolivarianos en Caracas el 15 de noviembre de 2025. (Foto de AFP).

Según fuentes de ese diario, Maduro habría ofrecido dimitir en dos o tres años años, algo que fue rechazado por Washington, pues considera inaceptable cualquier demora para su salida del poder.

Además, el líder chavista ha ofrecido abrir el acceso al petróleo y oro venezolanos a empresas estadounidenses.

El domingo, Trump se mostró abierto a la posibilidad de entablar conversaciones con Maduro, a quien Washington señala de ser el líder del Cártel de los Soles, supuesta mafia acusada de inundar de droga a Estados Unidos.

El presidente de Estados Unidos Donald Trump habla con los periodistas antes de abordar el Air Force One al partir del Aeropuerto Internacional de Palm Beach, el 16 de noviembre de 2025. (Foto de Jim Watson / AFP).

En el plano militar, los estrategas estadounidenses han preparado listas de posibles instalaciones vinculadas con las drogas que podrían ser atacadas en Venezuela. El Pentágono también está planeando ataques contra unidades militares cercanas a Maduro.

El NYT informó que Trump tuvo dos reuniones en la Sala de Situación de la Casa Blanca la semana pasada para hablar de Venezuela y revisar las opciones con sus principales asesores.

A partir de agosto, Estados Unidos empezó a desplegar en el Caribe la mayor fuerza naval desde la crisis de los misiles en Cuba de los años 60, en lo que ha denominado la Operación Lanza del Sur, cuyo objetivo declarado es la lucha antinarcóticos, pero que Caracas cuestiona y sostiene que en realidad busca la caída del régimen de Maduro.

Además del portaaviones USS Gerald R. Ford, una decena de embarcaciones de guerra y un submarino han sido emplazados. También se envió a Puerto Rico aviones cazas F-35.

(El Comercio)

Un total de 15.000 militares, incluidos infantes de marina y personal en Puerto Rico, forman parte de la operación.

Desde el 1 de setiembre, Estados Unidos ha realizado 21 ataques en el Caribe y el Pacífico contra embarcaciones acusadas de traficar drogas, causando al menos 83 muertes.

Las acciones se hicieron sin autorización del Congreso, lo que ha generado críticas y cuestionamientos legales.

El gobierno de Donald Trump ofrece 50 millones de dólares por la captura de Nicolás Maduro. (KAMIL KRZACZYNSKI y Federico PARRA / AFP).

El analista internacional Francisco Belaunde Matossian considera que la autorización de Trump para que la CIA ejecute operaciones encubiertas en Venezuela confirma que Washington mantiene abierta la opción de una intervención directa, aunque sostiene que la estrategia del Gobierno Estadounidense sigue marcada por la improvisación.

“Toda esta movilización tan costosa de medios hacia el Caribe difícilmente se justificaría si solo quisieran presionar un poco. Todo apunta a que existe la intención de atacar al régimen venezolano”, señala a El Comercio.

Belaunde recuerda que no es la primera vez que la Casa Blanca evalúa operaciones clandestinas de la CIA en territorio venezolano, pero advierte que las señales siguen siendo contradictorias. Mientras el despliegue militar en el Caribe aumenta, Trump vuelve a insinuar la posibilidad de conversar con Maduro, pese a haber descartado ese canal semanas atrás.

“Es difícil saber si se trata de una maniobra distractiva de Trump o simplemente el reflejo de una administración que improvisa, retrocede y avanza según los humores del propio presidente. Ya lo hemos visto con los aranceles: medidas que aplica y luego retira cuando generan descontento”, dice.

Belaunde estima que Washington maneja dos caminos con respecto a Venezuela: presionar por la salida de Maduro, rechazando propuestas como la transición de dos o tres años que habría ofrecido; o aceptar su permanencia en el poder a cambio de concesiones concretas, como mayor acceso al petróleo o la recepción de migrantes venezolanos. “Ni ellos mismos parecen haber decidido qué quieren. Están explorando opciones sin una línea clara, y podría ocurrir que toda esta gigantesca movilización militar no termine en nada”, apunta.

Por su parte, Andrés Gómez de la Torre, especialista en temas de defensa e inteligencia, manifiesta a El Comercio que la autorización de Trump no constituye una sorpresa, dado que Estados Unidos ya ha intentado maniobras clandestinas en meses recientes.

Recuerda el intento de captar a un piloto de la Fuerza Aérea venezolana vinculado a los vuelos presidenciales, mientras este permanecía temporalmente en República Dominicana. La operación buscaba convencerlo de desviar el avión presidencial en un futuro traslado de Maduro, para forzar un aterrizaje en un punto donde pudiera ser detenido y llevado a Estados Unidos.

“Que estos planes hayan existido confirma que las operaciones encubiertas no son una novedad; simplemente se ejecutan sin anuncios y sin precisar cuándo comienzan o terminan”, subraya Gómez de la Torre.

Estados Unidos acusa a Nicolás Maduro y a Diosdado Cabello de formar parte de la cúpula del Cártel de los Soles en Venezuela. (Pedro MATTEY / AFP).

A partir del 24 de noviembre, el departamento de Estado de EE. UU. designará al Cártel de los Soles como organización terrorista. Esto permitirá presión adicional y habilitará opciones legales para emprender acciones militares contra estructuras vinculadas al gobierno de Maduro.

Belaunde cree que esta designación podría abrir la puerta a acciones más agresivas contra figuras del régimen chavista. “La etiqueta de terrorismo permite asesinatos selectivos y bombardeos. El Tesoro ya había sancionado al grupo, pero esta clasificación tiene un alcance más político y potencialmente más letal, afirma.

Según el especialista, la decisión encaja en el clima de presión creciente, aunque su impacto final dependerá de hacia dónde termine inclinándose la errática estrategia de Washington.

Para Gómez de la Torre, la designación del Cártel de los Soles como organización terrorista es el corolario de un proceso que implicó la recompensa que se ofrece por la captura de Maduro y otros jerarcas del régimen y la incautación de bienes y activos venezolanos vinculados al líder chavista. “Ahora las Fuerzas Armadas de Estados Unidos van a estar habilitadas para emplear la fuerza contra los cárteles y el crimen organizado”.

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