Estrafalario, la marca peruana que borda inclusión y sostenibilidad en cada prenda

Valery Zevallos tenía apenas 21 años cuando soñó con crear una marca de moda que desafiara las etiquetas. En 2011, lanzó Estrafalario en Arequipa, un proyecto que en ese entonces no se definía como sostenible, pero que ya apostaba por la diversidad y la inclusión. Hoy, más de una década después, la diseñadora celebra el renacimiento de su firma como una de las propuestas peruanas con mayor proyección internacional en el rubro de la moda sostenible.

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“Con Estrafalario he crecido, me he transformado; me ha permitido evolucionar como mujer y crecer junto a la marca también”, cuenta Valery en diálogo con Somos, a puertas de un viaje a Milán junto a Promperú, con el objetivo de llevar la marca a más países en el mundo. No ha sido un camino sencillo: en 2022 atravesó su mayor crisis, un déficit que la obligó a cerrar cuatro tiendas y despedir colaboradores. “Pensaba: ya perdí Estrafalario. Fue duro, pero ese momento me llevó a reflexionar y a darme cuenta de que me había alejado de mi propósito inicial”, confiesa. En esa línea, un grupo de internas del penal Virgen de Fátima no se apartaría de su lado. “A pesar de que sabían que la situación era compleja, no se bajaron del barco. Me dijeron: ‘Aquí estamos, y vamos a sacar esto adelante poco a poco’. Ahora aquí estamos, mejorando juntas”, añade la diseñadora.

En plena quiebra, Valery y las internas idearon una colección de blusas de ‘patchwork’ hechas con retazos guardados en almacén. “Esas blusas nos sacaron adelante”, dice. (Foto: Estrafalario)

El golpe también la llevó a repensar el modelo de negocio y regresar a su esencia: colecciones conceptuales, producción responsable y un fuerte compromiso social. “Nosotros ahora hemos creado un modelo que se alinea a nuestros valores, a la producción sostenible y la responsabilidad social”, afirma. Por ejemplo, las piezas son limitadas, trabajadas en fibras naturales y sostenibles (como el algodón), y con las mermas se diseñan otras piezas, como bolsos y ‘blazers’.

Sin embargo, el corazón del proyecto es su programa social de empoderamiento y empleabilidad, que desde 2016 trabaja con mujeres internas en penales. Lo que empezó con seis reclusas elaborando aretes de crochet en el penal de Chorrillos, hoy involucra a decenas de mujeres que encuentran en el bordado, el tejido y la confección una oportunidad real de reinserción social. “Actualmente, trabajamos con 36 internas, y en el punto más alto llegamos a 178. Es algo que no perdemos de vista y a lo que pretendemos volver”, detalla Valery.

Actualmente, la marca de la peruana Valery Zevallos tiene presencia en tiendas conceptuales del Líbano y Osaka. (Foto: Estrafalario)

Pero el impacto en este grupo de mujeres es algo que trasciende lo económico. “No solo generan ingresos con el trabajo, sino que los logros se reflejan en ellas mismas y en sus familias también. Se sienten más fuertes, más independientes. Eso es una de las cosas más bonitas que hemos podido hacer”, explica. Una de las historias más significativas es la de Pat, una interna que, al salir en libertad, fue contratada por la marca y hoy es supervisora de tienda. “Con ella sentí que ya había cumplido. Ver que una persona pudo rehacer su vida gracias al programa social me llena de gratitud. Muchas de las mujeres internas caen en ese lugar huyendo de la violencia o sin oportunidades para progresar por su cuenta. Demostrarles que tienen talento y oportunidades para crecer solas es darles herramientas para enfrentarse nuevamente al mundo”, dice emocionada.

Hoy Estrafalario vuelve a brillar con fuerza: sus prendas, cargadas de simbolismo y hechas bajo políticas de cero desperdicio, se venden en su tienda en Barranco (Jirón Colina 128). ¿Qué esperas para darte una vuelta? //

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