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Puede que Boston no sea la primera ciudad que viene a la mente al planificar un viaje por los Estados Unidos, pero basta con llegar para entender por qué conquista tan rápido. Hay algo en su ritmo amable y pausado que te recibe casi con complicidad desde el primer momento. Apenas sales del aeropuerto, te encuentras con uno de los sistemas de transporte público más antiguos y eficientes del país: buses que conectan sin costo con el metro, el famoso “T”, puerta de entrada a la ciudad y a todo lo que tiene por ofrecer.
Así empiezas a descubrir este destino que tiene un fascinante balance entre historia y modernidad. Y es que Boston es una ciudad clave en el nacimiento de esta nación, pero también en su actual desarrollo educativo, tecnológico y, no por último menos importante, un ejemplo de espacios públicos, por lo que es una ciudad que se disfruta tranquilamente a pie. Si estás de paso por Boston, que será una de las sedes del Mundial de Fútbol 2026, te recomendamos estos puntos para incluir en tu ruta.
1. Boston Common
Es el lugar que más recomiendan los locales, y no es casualidad: aquí late el pulso de Boston. El Boston Common es el parque público más antiguo del país. Fundado en 1634, abarca más de 20 hectáreas que durante siglos fueron territorio de pueblos indígenas y que, con la llegada de los colonos, se transformaron en escenario de algunos de los momentos más significativos de la historia del país.
Pasear por este lugar es encontrarse con el pasado, pues ha sido testigo de discursos, celebraciones y protestas, y ha recibido a figuras como Martin Luther King Jr, cuyo legado se recuerda en una de las intervenciones más recientes y comentadas del lugar: The Embrace, que ya se ha convertido en parada obligada del Common. Otros puntos a visitar son el Boston Public Garden, que ofrece bellas postales para las siempre necesarias fotos para las redes sociales, mientras que el Frog Pond, otra parada muy ‘instagrameable’, cambia de rostro según la temporada: pista de patinaje en invierno y piscina pública en verano.
Si tienes suerte, además, te toparás con alguno de los eventos que suelen animar este espacio. A mí me sorprendió un festival de la comunidad japonesa que llenó al parque de una energía contagiosa y espíritu de comunidad, algo que siempre se celebra ya sea como visitante o residente.
2. Freedom Trail
En el mismo Boston Common comienza una de las rutas más populares de la ciudad. En la esquina noreste del parque, junto a un centro de información turística, es común ver a guías vestidos con trajes de la época de la Revolución Americana. Ellos ofrecen recorridos teatralizados para quienes buscan una experiencia más inmersiva, aunque también pueden servirte como referencia para iniciar el camino por tu cuenta, como hice yo durante mi visita.
Aquí empieza todo: una línea de ladrillos rojos incrustada en el suelo que marca el recorrido del Freedom Trail. A lo largo de unos cuatro kilómetros, este sendero conecta 16 sitios clave para entender el nacimiento de Estados Unidos. Incluso si no estás muy familiarizado con la historia del país, este paseo es una puerta de entrada muy didáctica para entender cómo Boston fue uno de los principales escenarios de los primeros actos de rebelión contra el dominio británico.
El recorrido te lleva por lugares emblemáticos como el sitio de la Masacre de Boston y la casa del patriota Paul Revere. Mi recomendación es que reserves un par de horas para hacer el recorrido sin prisa, incluso puedes hacer algunas paradas y almorzar en el camino que tiene también espacios modernos y cafeterías para todos los bolsillos. Más que una caminata, es una forma de conectar con la ciudad de otra manera.
3. Acorn Street
Tras completar el recorrido del Freedom Trail, puedes volver hacia el Boston Common y caminar unas cuadras hacia el noreste hasta llegar a Acorn Street. En pleno barrio de Beacon Hill, esta pequeña calle empedrada se ha ganado el título de la más fotografiada de la ciudad. No es difícil entender por qué. Al llegar, encontrarás desde turistas buscando la toma perfecta hasta parejas que eligen este rincón para sus fotos de boda. Yo misma me detuve más de lo previsto, intentando capturar en fotos, sin mucha suerte, el encanto particular de este lugar. Las casas que la rodean tienen fachadas de ladrillo rojo que caracterizan varios puntos de la ciudad, además de portales muy cuidados y adornados con bellas flores.
A pesar de su popularidad, no hay que olvidar que se trata de una zona residencial privada. Los letreros en las fachadas lo recuerdan: hay que mantener el silencio y el respeto durante nuestra visita.
Como dato extra, a pocos minutos a pie encontrarás el Cheers Beacon Hill, un bar inspirado en la famosa serie ochentera “Cheers”, ambientada precisamente en Boston.
4. Charles River
A pocos pasos de Beacon Hill, el Longfellow Bridge ofrece una de las mejores postales de la ciudad: la vista abierta hacia el Charles River, un río que es el corazón de la ciudad y que, con sus más de 120 kilómetros de extensión, suele aparecer de manera recurrente en cada punto de nuestro recorrido. Al descender del puente, nos encontraremos con algo que envidiamos mucho los turistas que venimos de América del Sur: espacio público para disfrutar. Así, por ejemplo, nos encontramos con el Charles River Esplanade, un parque que propone muchas actividades en armonía con la naturaleza. Aquí se encuentra el Hatch Memorial Shell, escenario de conciertos al aire libre, así como una escultura en honor a Arthur Fiedler, que nos recuerda la tradición musical de la ciudad donde nacieron, por ejemplo, bandas como Aerosmith.
También es posible vivir el río desde dentro. Hay opciones para alquilar kayaks, canoas o tablas de paddle. Pero si prefieres algo más tranquilo, como en mi caso, basta con sentarse en una de las tantas bancas dispuestas en el puerto para uso público y desconectarse del mundo por un momento.
Dato curioso: es frecuente encontrarse con muchos corredores en toda la ciudad, pero especialmente en el Esplanade. La ciudad de Boston es muy famosa por su maratón y aquí es donde vienen muchos ‘runners’ a prepararse para la exigente carrera. Pero ojo, si eres ciclista, también te divertirás mucho en esta parte de la ciudad.
5. Harvard y otras universidades top
Boston es conocida como la “Atenas de América” porque alberga algunas de las instituciones académicas más prestigiosas del mundo. Entre Boston y Cambridge (su vecina, con la que solemos confundirnos algunos nuevos visitantes como la autora de esta nota) se encuentran instituciones como Harvard y MIT, cuyos campus se pueden visitar libremente. Harvard, que es la que más curiosidad despierta entre los visitantes, cuenta con campus tanto en Boston como en Cambridge, aunque sus edificios más emblemáticos están en el lado de Cambridge, al que se llega fácilmente con el eficiente ‘T’.
Una vez dentro, resulta sorprendente ver grupos con guías turísticos caminando dentro de un campus estudiantil, pero es algo que ocurre con frecuencia en esta institución que también tiene un espacio importante en la cultura popular. El lugar más visitado es el Harvard Yard, que está rodeado por edificaciones históricas como la famosa Widener Library, el Memorial Church y el Massachusetts Hall, uno de los edificios más antiguos de todos los Estados Unidos. Pero, sin duda, el punto de mayor atracción para los visitantes es la estatua de John Harvard. Muchos turistas (y seguramente tendrás que hacer cola para llegar a esta atracción) se toman fotos tocando el zapato de la estatua, pues se dice que da suerte, especialmente en el aspecto académico. Aunque los estudiantes tienen poco aprecio por esta leyenda.
Como ven, a veces, desviarse de la ruta clásica es la mejor decisión, y Boston es prueba de ello. Una ciudad que no necesita exagerar para sorprender y que puede ser memorable con recorridos que permiten conectar con el espacio de manera amigable.
Entre los más de 600 mil habitantes de Boston hay una pequeña pero activa comunidad peruana que deja huella tanto desde espacios gastronómicos cada vez más concurridos como en ámbitos profesionales y académicos. Muchos connacionales llegan atraídos por la oferta educativa de la ciudad y terminan quedándose por la calidad de vida que ofrece: el equilibrio entre la tranquilidad de una ciudad sosegada y las oportunidades de una gran metrópoli.
“Boston conserva ese encanto de ser, al mismo tiempo, un pueblo pequeño y una ciudad grande”, dice William Vivar, consultor de sistemas que llegó a Estados Unidos hace casi treinta años y se instaló en Boston hace trece. Para él, la vida en la ciudad transcurre entre dos estaciones muy marcadas: el verano y el intenso invierno, una temporada estrechamente ligada a deportes que despiertan gran pasión local, como el hockey.

“Fuera del invierno, que suele ser una época más tranquila, Boston es una ciudad muy bonita y agradable para vivir. Es costosa, como cualquier gran urbe de Estados Unidos, pero tiene un encanto especial y mucho que ofrecer tanto a quienes llegan de fuera como a quienes viven aquí”, explica Vivar.
La abogada trujillana Paola Oliver, quien lleva diecisiete años viviendo en Massachusetts, destaca especialmente el carácter innovador y la apuesta cultural de Boston. Durante este tiempo se ha formado en instituciones como Boston University y Harvard, y actualmente trabaja en el sector financiero.

“En lo profesional, la vida es muy activa y competitiva. No alcanza el ritmo acelerado de Nueva York, pero atrae a estudiantes internacionales y profesionales de todo el mundo. Siempre hay conferencias, eventos de networking y oportunidades de desarrollo profesional”, comenta Oliver, quien hoy abraza más que nunca su decisión de haber elegido Boston como hogar. “El entorno es más seguro, más limpio y permite disfrutar mejor de los museos, el arte, el estudio y el trabajo. Me gusta mucho el equilibrio que ofrece esta ciudad”, afirma.
