Al rescate de las amunas: conoce el sistema preincaico que se rehabilita para enfrentar la crisis de agua

A los pies de Marcahuasi, donde las montañas se cubren de neblina y el frío cala desde temprano, las personas saben que cada gota cuenta. Por eso, en comunidades como San Pedro de Casta, un antiguo sistema de canales construido hace más de 1.400 años continúa guiando el agua montaña adentro para devolverla meses después, cuando la sequía comienza a sentirse.

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Las amunas (un sistema hidráulico ancestral desarrollado por comunidades preincaicas) funcionan captando parte del agua de lluvia durante la temporada húmeda y desviándola a través de canales de piedra y arcilla. A lo largo del recorrido, el líquido se infiltra lentamente en el subsuelo y recarga acuíferos naturales que luego alimentan manantiales y ojos de agua durante meses secos.

Durante la visita, mujeres de San Pedro de Casta nos recibieron con cantos dedicados al agua, que suelen acompañar La Fiesta del Agua o champería, relacionada a la limpieza de la maleza de los canales de riego, que se inicia el primer domingo de octubre.

Desde 2018, Backus trabaja junto a Aquafondo y The Nature Conservancy en la rehabilitación de amunas en distintas comunidades de Huarochirí. El proyecto ya ha recuperado más de 69 kilómetros de infraestructura natural y se ha convertido en uno de los esfuerzos de siembra y cosecha de agua más importantes del país.

La apuesta responde a una preocupación concreta. Lima enfrenta un creciente estrés hídrico y depende, en gran parte, del agua que llega desde la sierra central. Sin embargo, durante la temporada de lluvias, gran parte de ese recurso termina perdiéndose rumbo al mar. Las amunas permiten retener parte de esa agua, infiltrarla en las montañas y asegurar su disponibilidad meses después.

Según cifras del proyecto, la recuperación de estos canales ha permitido infiltrar potencialmente más de 13,5 millones de metros cúbicos de agua, beneficiando a más de 146 mil personas y contribuyendo al riego de 4.500 hectáreas de cultivos.

En la visita, Jean Carlo Martínez, director de Sostenibilidad y Compras de Backus, recalcó la importancia de la iniciativa y del trabajo colaborativo.

Para Jean Carlo Martínez, director de Sostenibilidad y Compras de Backus, el valor del proyecto también está en la capacidad de mirar al pasado para encontrar soluciones vigentes. En un contexto donde la innovación suele asociarse únicamente con la tecnología moderna, las amunas demuestran que los conocimientos ancestrales pueden convertirse en herramientas clave para enfrentar desafíos actuales como el cambio climático y la escasez de agua.

El sistema original sigue vivo, aunque hoy se complementa con estudios topográficos, evaluaciones hidrológicas y diseños técnicos que permiten asegurar su funcionamiento a largo plazo.

El proyecto liderado por Backus, con aliados como Aquafondo y The Nature Conservancy, ha logrado rehabilitar más de 69.5 km de amunas.

El impacto en las comunidades

El alcance del proyecto no se limita al agua. En las comunidades altoandinas donde se desarrolla la rehabilitación de amunas, el impacto también se percibe en la vida cotidiana. Sadam Huarocc Ccanto, coordinador de Programas y Proyectos de Aquafondo, ha acompañado de cerca el trabajo en localidades como San Pedro de Casta, Huachupampa y San Juan de Iris, entre otras. Allí, explica, los cambios se observan especialmente durante la temporada seca, cuando los manantiales recuperan caudal y permiten abastecer tanto a las familias como a la actividad agrícola y ganadera.

La mayor disponibilidad de agua ha ayudado a mejorar el riego de cultivos y mantener el alimento para el ganado, una actividad fundamental para muchas familias de la zona. También ha favorecido la recuperación de la cobertura vegetal alrededor de las amunas, algo visible en los sectores donde la humedad permanece por más tiempo gracias a la infiltración del agua. Incluso la biodiversidad parece responder al cambio.

El proyecto también ha generado más de 45 mil jornales y la capacitación de más de 1.900 personas de las propias comunidades. La mano de obra utilizada para rehabilitar y mantener los canales proviene de pobladores locales, quienes participan activamente en el funcionamiento y sostenibilidad del sistema.

En el encuentro también participaron Rodrgio Gallegos, director de Legal y Asuntos Corporativos de Backus y Sadam Huarocc, de Aquafondo.

Uno de los cambios más importantes ha sido también la participación femenina en estas labores. Se impulsaron criterios de inclusión para asegurar que más mujeres pudieran incorporarse al trabajo de rehabilitación, algo poco común años atrás en este tipo de proyectos de infraestructura.

Más allá de los números, la recuperación de las amunas ha permitido que las propias comunidades vuelvan a reconocer el valor de un sistema que durante años permaneció abandonado. En las alturas de Huarochirí, donde el agua todavía recorre antiguos caminos de piedra, las amunas recuerdan que algunas respuestas al futuro llevan siglos esperando ser escuchadas.

En la visita se dieron a conocer algunas plantas locales que se aprovechan, como la muña.

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