- El poderoso submarino nuclear que Estados Unidos sumó a su flota militar enviada cerca de Venezuela
- ¿Qué es el Cártel de los Soles, la banda de narcotraficantes que Estados Unidos vincula con Maduro?
Nicolás Maduro habría estado a punto de dejar el poder en Venezuela antes de las fraudulentas elecciones del 28 de julio del 2024, en el contexto de las negociaciones que entonces se llevaban a cabo con la oposición. La revelación la hizo la revista colombiana Semana, que cita un informe de inteligencia al que tuvo acceso. La noticia se conoce en medio de la tensión que envuelve al régimen chavista por el despliegue militar de Estados Unidos en el mar Caribe.
“Las dinámicas internas del chavismo han jugado un papel crucial en la consolidación de estas estructuras criminales”, señala el documento de inteligencia del Medio Oriente citado por Semana y que circula entre agencias de espionaje de Colombia y otras naciones.
Luego, el informe refiere que el número dos del chavismo, el actual ministro del Interior Diosdado Cabello, presionó a Maduro para que no se aleje del poder.

“Antes de las elecciones pasadas, Nicolás Maduro consideró abandonar el poder en el marco de negociaciones con la oposición. Sin embargo, Diosdado Cabello, preocupado por los riesgos que implicaba la exposición de secretos sensibles del régimen, presionó a Maduro para que permaneciera en el poder”, indica el texto.
“Cabello utilizó su control sobre las FANB (Fuerza Armada Nacional Bolivariana) y el aparato de inteligencia para garantizar la continuidad del régimen, protegiendo sus intereses personales y los del Cártel de los Soles”, agrega el documento.
Semana recuerda que no es la primera vez que Maduro condiciona su permanencia en medio de una coyuntura electoral. En diciembre del 2020, antes de las elecciones parlamentarias, afirmó: “Dejo mi destino en manos del pueblo de Venezuela. Si vuelve a ganar la oposición en la Asamblea Nacional, yo me voy de la presidencia”.
En octubre del 2023, el chavismo y la oposición firmaron el Acuerdo de Barbados, que incluyó compromisos como celebrar elecciones presidenciales en el segundo semestre del 2024, respetar los derechos políticos y garantizar condiciones electorales mínimas. El diálogo fue mediado por Noruega y contó con el acompañamiento de Estados Unidos y la Unión Europea.
Pero en la práctica, el régimen de Maduro incumplió con varios de los puntos clave del Acuerdo de Barbados como: rehabilitación de candidatos opositores que estaban inhabilitados para postular (el caso de María Corina Machado), observación internacional plena, voto de los venezolanos en el exterior, equidad en el acceso a los medios de comunicación y condiciones de campaña justas, respeto a los derechos políticos.
Finalmente, Maduro participó en las elecciones y en una cuestionada decisión el Consejo Nacional Electoral (CNE) lo declaró ganador, sin que hasta el momento haya publicado las actas que demuestren la validez de ese resultado.
Por el contrario, la oposición consiguió más del 80% de las actas oficiales donde demostró que claramente el ganador fue el candidato de la unidad Edmundo González Urrutia, con más de 30 puntos de ventaja sobre Maduro.

Para el politólogo venezolano José Vicente Carrasquero, es verosímil la versión sobre el amague de renuncia de Maduro.
“Yo siempre he dicho que si fuese por él, ya se hubiese ido. El problema es que él no se pertenece. ¿Qué quiere decir que él no se pertenece? Como en todas las mafias, hay un momento en el que tú te metes en esta, y te has enganchado, entonces tu voluntad desaparece», dijo Carraesquero a El Comercio.
“A Cuba no le interesa que Maduro deje poder, porque mientras él y los demás estén ahí, ellos siguen controlando Venezuela, siguen sacándole lo poco que puedan sacar”, sostuvo Carresquero.
El analista explicó que la red de complicidades con la que gobierna el chavismo Venezuela hace que la única manera que tiene Maduro para irse es que el arreglo que logre en una negociación alcance a todos, incluido Cabello.
“Contrariamente a lo que la gente piensa, Maduro no es el hombre fuerte. Es el que representa a toda una estructura criminal que se mantiene junta en el poder, a pesar de las diferencias que existen entre ellos. Por ejemplo, antes se cambiaba de ministro de Defensa cada año, pero el actual, Vladimir Padrino, ya tiene más de 10 años en el cargo. Entonces, uno se pregunta si Maduro lo ratifica, o si en realidad es Padrino quien ratifica a Maduro», manifestó Carrasquero.

Estados Unidos está desplegando al menos ocho buques de guerra en aguas del Caribe, algunos frente a las costas de Venezuela, lo que ha elevado la tensión en la región y una dura respuesta del gobierno de Maduro, que denunció un intento de “amedrentamiento” y movilizó tropas y milicias dentro del país.
Según medios estadounidenses como The Washington Post, la flota enviada por la administración de Donald Trump incluye destructores de misiles guiados como el USS Jason Dunham y el USS Gravely, el crucero USS Lake Erie, el submarino nuclear USS Newport News y el buque de asalto anfibio USS Iwo Jima, que transporta a más de 4.500 marines.
Washington sostiene que la operación tiene como objetivo reforzar la lucha contra el narcotráfico y golpear a las organizaciones criminales vinculadas con el Cártel de los Soles, que según Estados Unidos tiene como cabecillas a Maduro, a los altos mandos militares y a funcionarios de su régimen.

Maduro respondió anunciando patrullajes navales y aéreos en el Caribe, además del despliegue de 15.000 soldados en la frontera con Colombia. El mandatario también aseguró que su gobierno activó la movilización de la Milicia Bolivariana, que según cifras oficiales alcanza a varios millones de ciudadanos. “Venezuela no se deja intimidar”, declaró.
Sobre este tema, Carrasquero sostuvo que más que intento de invasión de Venezuela, Estados Unidos está extremando la presión psicológica sobre Maduro y su círculo.
Agregó que el emplazamiento de buques de guerra y el sobrevuelo de helicópteros de Estados Unidos podría llevar a un incidente armado provocado, por ejemplo, por un miliciano, algo que le daría a Trump la excusa perfecta para intervenir en Venezuela y acabar con el régimen chavista.
“Entonces, también puede pasar lo que le sucedió a Qasem Soleimani, el comandante de la Fuerza Quds de Irán que murió en un ataque de drones en Irak por orden de Trump”, indicó Carrasquero.
