Reimond Manco: “Yo sí hago un recuento de cuántos son los años en los que me estoy portando bien, y hace 15 que no aparezco en un ampay”
Lady Bee: el bar peruano que nació en pandemia, nadie quería financiar y hoy está entre los 20 mejores del mundo El estadounidense de ascendencia india que vino al Perú para abrir una mina de oro y acabó creando una web que trae al país lo que aquí no se consigue Hubo un tiempo en el que Manco gambeteaba tanto y tan bien, que James Rodríguez le miraba el número de la camiseta y enseguida lo sentaban en la misma mesa de Toni Kroos. Eran épocas de los queridos ‘Jotitas’, las cuales rápidamente comenzaron a quedarse atrás por la mala cabeza de Reimond. Sin habilidad para convivir con la fama, que subía como espuma de cerveza, el chico de Lurín se volvió abonado de los programas de farándula, llevando a pique su corta pero explosiva carrera. Ya lejos de las canchas de fútbol, el talento de aquella promesa que pintaba para crack mundial le abrió un nuevo camino, esta vez en el campo digital, Edén preferido por varios de sus colegas. Abrazado a su familia y llevando el conteo de los días sin ser ampayado, como si de un paciente rehabilitado con éxito se tratara, ‘Rei’ parece haber encontrado la fórmula perfecta para volver a driblar con sonrisa pícara y sacarle la vuelta al retiro. LEE TAMBIÉN | Phillip Chu Joy: “Eso de que Ibai es el único beneficiado con el Mundial de desayunos es mentira. El beneficio real es que el consumo de chicharrón se ha incrementado considerablemente” -Cada vez que te escucho, me parece que estoy oyendo a otra persona, muy distinta al Manco futbolista. ¿Qué pasó para que se diera este cambio? Las personas no cambian, es difícil, mejoran, que es diferente. Cambiar es una palabra muy fuerte. Puedes cambiar de carro, casa, quizás hasta de esposa o pareja, pero nosotros los seres humanos mejoramos. Tienes solamente que centrarte en tratar de ser buena persona y actuar de buena manera, partes desde ahí. Eso sucede mucho cuando ya tienes hijos porque tu enfoque y perspectiva cambia al tener personas que dependen de ti: lo que hagas o digas va a repercutir mucho en ellos. He mejorado en no tomar decisiones apresuradas, en dejar de comportarme como un chibolo inmaduro porque así me trató la vida. Los hijos llegaron, llegó mi esposa y había que mirar de otra manera la vida. -¿Hubo algún punto de inflexión? Varios, sobre todo conocer a mi esposa, con quien voy a cumplir 11 años. Ella tiene dos hijos de su primer compromiso, lo acepté desde un principio y me tocó hacerme responsable. Eso fue cuando tenía 25 años. Luego, vinieron mis hijos seguidos. Uno tiene 10 y la otra tiene 9. Pero, ya venía tranquilo. Lo de mi esposa terminó de reforzar esa parte de madurez que venía obteniendo. Yo sí hago un recuento de cuántos son los años en los que me estoy portando bien, y hace 15 que no aparezco en un ampay. -¿Tus hijos te han mostrado algún video en el que salías en un ampay? Ya vivimos ese momento. Todos cometemos errores y creo que no maté a nadie. Se sobredimensiona lo que hice por la expectativa que había sobre mí como jugador, pero estoy seguro que lo que hice le pasó a más de un peruano de a pie. Debí haber sido profesional y no cometer esos excesos. Se lo he explicado a mis hijos. Ellos lo que les tiene que importar es cómo asumí [responsabilidades] desde que llegaron a mi vida. Ellos saben que también van a cometer errores, pero me sentiría muy mal si cometen los que yo cometí. -¿Alguno de tus hijos juega fútbol? No. El último se desvive por el fútbol, pero no lo quiero presionar porque cuando empiezas desde muy niño te terminas aburriendo rápido. El mayor juega, pero no sé si tenga un nivel para tentar ser profesional, quizás sí fútbol universitario, que es lo que está buscando. Pero que te diga que alguno tenga mi talento, no. No puedo ser mentiroso. Me encantaría que alguno hubiese salido con mi talento. -¿Eres de los padres que prioriza el estudio sobre el deporte? Como ellos no tienen el talento como para decir ‘vamos a meterle todas las fichas al fútbol’, no se me ha hecho tan difícil la elección. Estudian y tienen, como les digo, el privilegio de no tener que trabajar a muy temprana edad -como lo hice-, de llegar a casa y tener un plato de comida, de necesitar zapatillas y tenerlas. Pero tienen que acostumbrarse a ganárselo. Trato siempre de que ellos sepan el valor de lo que uno ha luchado para que tengan lo que hoy tienen. No tienen grandezas, pero tampoco necesidades. Es difícil con cuatro hijos, pero creo que estoy haciendo un buen trabajo con mi esposa, quien también es la que insiste con eso. -Con esta madurez y teniendo 35 años, ¿no se te pasó por la cabeza volver a jugar? No. Desde que falleció mi papá, decidí no volver a jugar de manera profesional. Eso está jurado y sacramentado. Después, sí viajo a eventos, hago partidos de exhibición, juego la Superliga. Ahora, me han llamado para la selección de creadores de contenido, así que ahí vamos a ver qué sale. No extraño todavía el fútbol profesional. -¿Hoy eres más inteligente para saber responder los ataques? Hay que tener, digamos, la sabiduría de esperar a ver cómo responder. No suelo quedarme callado cuando hay una falta de respeto o te tratan de denigrar. Después, críticas va a haber. No suelo responder ese tipo de cosas porque es un país libre de expresión, no le vas a gustar a todo el mundo. Sin embargo, hay gente que tiene el poder de un micro y busca dañarte. A esa gente no tengo ningún reparo en responderle, sin necesidad de entrar en la chabacanería, en los insultos o en denigrarlos. No es mi estilo. -¿Qué pasó con Farfán y Cueva? Con Farfán, por salir a defender a










