Perú se incorpora a coalición liderada por EE.UU. contra el crimen organizado trasnacional: el detrás de cámaras del encuentro entre Fujimori y Rubio Rafael López Aliaga: Catorce partidos piden al JNE fijar postura sobre que sucedería con entrega de credenciales en caso de primeros regidores El magistrado Pedro Hernández Chávez acaba de asumir la presidencia del Tribunal Constitucional (TC). Fue elegido por cuatro votos contra tres para conducir al máximo intérprete de la Constitución durante el período 2026-2028. Sin embargo, encabeza un colegiado particular, pues los otros seis magistrados que conforman el pleno concluyen su mandato en mayo del próximo año y su continuidad dependerá ahora del Senado de la República, al cual —según confirmó— se comunicará en noviembre próximo para que inicie el proceso de elección de los nuevos integrantes. En entrevista con El Comercio, Hernández defendió la actuación del TC en casos que han involucrado a figuras políticas, desde Vladimir Cerrón hasta la propia presidenta Keiko Fujimori. Además, es un convencido de que el TC no se está convirtiendo en una cuarta instancia. También aborda la ‘judicialización de la política’ y las leyes de iniciativa de gasto aprobadas por el anterior Congreso, entre otros. Pero, sobre todo, advierte que la exención de responsabilidad penal vinculada al Registro Integral de Formalización Minera (Reinfo) constituye una deuda pendiente. Se trata de un instrumento que, pese a su carácter temporal, ahora se pretende seguir perpetuando. — Usted fue elegido presidente del Tribunal Constitucional (TC) para el período 2026-2028 por cuatro votos contra tres. ¿Cómo interpreta este resultado? ¿Esto no significa que existe una división dentro del TC? En primer lugar, hay que entender que toda elección siempre lleva posturas que no siempre son unánimes. Lo segundo, que en anteriores elecciones —2022 y 2024—, hubo un solo candidato. En esta oportunidad, ha habido dos. Y eso lo único que demuestra es que en el tribunal hay una vocación democrática, donde los propios magistrados, sin perjuicio de sus posiciones jurisdiccionales, plantearon dos alternativas para el manejo administrativo del tribunal. Y como toda elección, que genera posicionamientos, cuando pasa esta elección, la vida institucional continúa sin ningún tipo de problema. — La magistrada Luz Pacheco dio un paso al costado de la presidencia del TC y renunció antes de terminar su mandato. Ahora ocupa la vicepresidencia. ¿Cómo entender este cambio? La verdad, no creo que haya habido un cambio. Es normal que los órganos colegiados, conformados por personas con diversas visiones, perspectivas, pareceres y opiniones, puedan tener —y, en algún momento, creo que es hasta necesario— discrepancias respecto a los temas que involucran a la institución. Lo que sucedió con la presidenta Pacheco fue que, en su oportunidad, hubo una discrepancia entre los magistrados del pleno y algunas decisiones que ella tomó, y eso simplemente se solucionó. Ella consideró dar un paso al costado, pero la vida institucional continuó, porque creo que eso hace un funcionario en este nivel. No puede jamás quedarse en la personalización, ni en la individualización, ni en la subjetividad. — ¿La ciudadanía debe entender la elección de la magistrada Pacheco, ahora como vicepresidenta del TC, como que ya se han limado asperezas dentro del propio tribunal? Creo que, sin necesidad de la elección, eso ya estaba superado. Usted recordará que, una vez que pasó ese incidente, el tribunal ha continuado con su desenvolvimiento institucional normal. Las conversaciones individuales fueron un poco llegando a la conclusión de que tal vez lo que se trata es de ver las cosas con una perspectiva distinta. Pero la elección lo único que ha reflejado es que la presidenta Pacheco tiene una vocación institucional muy marcada; y eso es un poco lo que creo que motiva el que me acompañe en esta decisión de manejar el tribunal en estos dos años. — ¿Cuáles son sus principales objetivos para el período 2026-2028? Lo primero, es lo que más inquieta a la ciudadanía: el tema de la carga procesal y la posibilidad de que los casos sean resueltos de la manera más célere posible. El tribunal tiene una particularidad. Lo cierto es que al tribunal llegan los casos después de transitar por el Poder Judicial, y eso a veces hace que la ciudadanía tenga la sensación de que el tribunal se demora. Y eso no es tan cierto, porque a veces el discurrir por la administración de justicia ordinaria genera pues plazos a veces un poco largos. Pero, sin perjuicio de eso, es una falencia en general de todo el sistema de administración de justicia la demora en la tramitación de expedientes, y eso es algo que tenemos que enfrentar con decisión. Lo estamos haciendo. Estamos reforzando toda la parte de nuestros procedimientos internos, desde la recepción de los expedientes y la coordinación con las instancias judiciales que nos envían los expedientes. Estamos en un serio propósito de lograr la interoperabilidad para que los expedientes no tengan que venir en físico, sino de manera virtual, con lo cual se ahorra muchísimo tiempo. [También estamos en] el trabajo interno de las comisiones, estamos en una repotenciación del trabajo de asesores para que las ponencias puedan salir lo más pronto posible, siempre con la calidad que los estándares del tribunal ameritan, y también en la dinámica interna de deliberación y decisión. Por lo demás, también es importante el tema presupuestario. — Tras su elección como presidente, ¿habrá también una recomposición al interior de las dos salas? ¿Cómo quedarán conformadas? Reglamentariamente, el presidente no conforma sala. Yo, hasta el 2 de septiembre, presidía la Sala 1. Precisamente, el lunes 7 ya hemos tenido un pleno autorizando la reconformación. El expresidente [Helder] Domínguez pasa a incorporarse a la Sala 1; y ahora la preside. Pero la conformación es exactamente la misma, porque la temática de reconformación de salas normalmente se ve en la primera sesión del año jurisdiccional. Tendríamos que verlo en enero de 2027, si es que hay una recomposición o se continúa con esa estructura. — Este es un colegiado particular porque los otros seis magistrados que